<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118</id><updated>2009-10-12T21:26:53.061-07:00</updated><title type='text'>conciencialienada</title><subtitle type='html'>Una conciencia alienada que, lejos de creerse libre, intenta conocerse y reconocerse en su alienación</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-1544810256557766001</id><published>2009-08-03T19:51:00.000-07:00</published><updated>2009-08-03T19:52:12.221-07:00</updated><title type='text'>El tire y afloje por las retenciones</title><content type='html'>(artículo escrito para la materia "Taller de lectura y discusión de textos" en 2006)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La porción de la torta&lt;br /&gt;    El plan económico del actual gobierno nacional incluye, entre otros aspectos, una política cambiaria que sostiene un tipo de cambio elevado, conocido popularmente como “modelo de dólar alto”. Esta política cambiaria o “modelo” que consiste en mantener cara la divisa internacional y, por lo tanto, barata la moneda nacional, en un contexto internacional favorable (precios en alza para los commodities), resulta un estímulo para las exportaciones en general y, en particular, para la de productos como la soja, el petróleo, harina, lácteos y aceites (entre otros). &lt;br /&gt;  Los ingresos generados por las exportaciones representan una importante fuente de recursos fiscales ya que los exportadores no se apropian del total de divisas, que obtienen por sus ventas en el exterior al tipo de cambio nominal vigente. El estado se queda con una porción o porcentaje de estos ingresos, en carácter de impuesto, denominado “retenciones a las exportaciones”. Estas no son uniformes ya que si bien la mayor parte de las manufacturas de origen agrario (MOA) como los vehículos terminados, que se venden en el exterior, deben pagar un monto del 5%, en concepto de retenciones, existen otros productos que tributan el 10%. &lt;br /&gt;  Con este tributo el estado se hace de recursos adicionales de un carácter considerable ya que representan un monto del orden del 2,3% del PBI. Además, si se compara la recaudación impositiva por retenciones entre septiembre de 2005 e igual mes del corriente año, se observa que esta se incremento en un 67%. Así, las retenciones a las exportaciones constituyen un recurso fiscal importante que se vincula estrechamente con la política cambiaria (“modelo del dólar alto”). En esta relación, que define parte de la política macroeconómica del gobierno, el estado se apropia de parte (una porción) del excedente (torta) obtenido por los sectores exportadores de la economía nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerca del tamaño de la porción&lt;br /&gt;    Por supuesto no existe unanimidad o amplio consenso a la hora de evaluar los efectos que las retenciones a las exportaciones tienen sobre la economía real en general y, en particular, sobre el sector agrícola. Se discute así, que tamaño debe tener la porción de torta apropiada por el estado. De un lado, aparecen quienes plantean el “carácter distorsivo”  de las retenciones o, aun mas, la “visión distorsionada sobre la situación económica del sector agropecuario”  por parte del gobierno. El carácter distorsivo del impuesto está dado, de acuerdo a esta óptica, por el hecho la aplicación de retenciones quita rentabilidad e incentivos a los sectores exportadores de la economía. Además, se sostiene que si el estado se apropia parte de este excedente generado por las exportaciones es para reasignar recursos de manera arbitraria es decir, el estado está asumiendo una función que no le corresponde. La distorsión del impuesto, en suma, viene dada porque se quita eficiencia a la economía, eficiencia que sólo puede obtenerse a través del funcionamiento libre del mercado. La solución, en esta perspectiva, consiste en eliminar el impuesto para lograr de este modo un desarrollo exportador y una mayor eficiencia en la asignación de los recursos. &lt;br /&gt;  De otro lado, y desde una visión más heterodoxa, aparecen quienes no cuestionan el impuesto y lo miran con buenos ojos dado el actual contexto internacional. Sin embargo, se señala “que este impuesto no se puede cobrar por siempre”  por lo que, en este otro enfoque, se pone el énfasis en el carácter extraordinario y coyuntural, antes que en el distorsivo, del tributo. &lt;br /&gt;  No sería muy exacto afirmar que las acciones concretas del gobierno, en relación al tema retenciones, oscilan entre estas dos visiones en una suerte de conciliación o de política ecléctica. Tampoco se podría afirmar que la autoridad económica toma partido por una de las dos visiones, en desmedro de la otra. Lo cierto es que la estrategia oficial parecería descansar en regular el monto cobrado, en concepto de retenciones, de acuerdo a cómo varíen los ingresos obtenidos por la venta de mercancías en el exterior, así como también a como se modifiquen las cantidades vendidas. Como ejemplos pueden mencionarse los lácteos y la harina. En el primer caso, el gobierno hizo una rebaja en la que se pasó del 10% y 15% que tributaban el queso y la leche respectivamente, a un 5% para ambos productos. Las razones de esta decisión obedecen a que, debido al abultado volumen producido, en caso de no venderse toda la producción láctea los precios disminuirían considerablemente perjudicando a los productores. En el caso de la harina, la disminución en el monto cobrado por retenciones fue del 10% (bajó del 20% al 10%) y el motivo fue la caída, que se viene registrando desde 2004, en el volumen exportado.      &lt;br /&gt;  Hay evidencia también de la situación inversa: aumento en el monto del impuesto por incremento en los ingresos derivados de la exportación. Como ejemplo ubicamos la premezcla de harina de trigo, cuyo porcentaje de impuesto subió del 5% al 10%, producto que incrementó sus cantidades exportables desde el 2004.&lt;br /&gt;  Es claro que si bien las retenciones quitan algo de rentabilidad al sector exportador de la economía, existe la intención por parte de la autoridad económica de no perjudicar con las retenciones los márgenes de rentabilidad de este sector. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B)     &lt;br /&gt;Ampliación de la información estadística&lt;br /&gt;  El llamado “modelo de dólar alto” consiste, como ya se mencionó, en la política cambiaria que lleva adelante la autoridad económica por medio de la cual se sostiene, dentro de un cierto margen de flotación cambiaria, el precio del dólar en relación al peso. Lo de “alto” proviene del hecho de que, en comparación con la década pasada, la divisa internacional es más cara por lo que el tipo de cambio nominal se encuentra depreciado. De este modo, el tipo de cambio nominal vigente es de 3,069 pesos por cada dólar mientras que, en buena parte de la década del noventa, esta misma relación se mantuvo en 1 a 1 (ver cuadro 1 del anexo).&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;  De acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Economía de la Nación, las retenciones a las exportaciones (denominadas “derechos de exportación”) se aplican a todos los productos, que se venden en el exterior, y están vigentes desde marzo de 2002 con los siguientes porcentajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los granos, los aceites y subproductos derivados de la soja y el girasol abonan el 20%&lt;br /&gt;- Las carnes bovinas con hueso, carnes bovinas procesadas, conservas de carne bovina, animales vivos de la especie bovina para consumo y cueros y pieles bovinos en bruto pagan retenciones por el 15%.&lt;br /&gt;- El petróleo crudo está gravado al 25%.&lt;br /&gt;- Los productos regionales (frutas, hortalizas, miel, arroz, etc.) tienen un tributo del 10%.&lt;br /&gt;- Las gasolinas están gravadas al 5%. Tanto el gas licuado propano como el butano tienen un derecho de 20%.&lt;br /&gt;- Los quesos pagan un 10% y el resto de los productos lácteos, el 15%.&lt;br /&gt;- Los demás productos tributan el 5%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Los ingresos generados por las exportaciones han aumentado sostenidamente desde el 2002 si se comparan los totales anuales y, en caso de mantenerse la tendencia, todo parece indicar que el corriente año no va a ser la excepción (ver cuadro 2 del anexo). En este contexto, es lógico que las retenciones a las exportaciones conformen más de una cuarta parte (el 26,6%) del total recaudado por el fisco entre 2001 y 2005 (ver cuadro 3 del anexo). Además, la presión tributaria del impuesto es decir, como porcentaje del PIB, se incrementó notablemente desde la salida de la convertibilidad ya que pasó de representar, en 2001, el 0,02% a un índice del 2,33% en 2005 (ver cuadro 4 del anexo). Esto da una muestra clara de lo importante que es este recurso fiscal para las finanzas públicas, en relación a la década anterior. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apreciación crítica&lt;br /&gt;  La discusión, en ámbitos académicos y políticos, en torno a las retenciones parte del hecho de considerar en primer lugar, si el estado debe o no quedarse con una parte de la riqueza generada por los productos argentinos vendidos en el exterior. En segundo lugar, la discusión se inscribe en intentar establecer por un lado el monto cobrado a los exportadores para no alterar su rentabilidad y, por otro lado, el carácter más o menos transitorio del tributo. ¿Pero cual debe ser el alcance del impuesto? La respuesta se orienta hacia la definición del carácter de un aspecto en concreto de la política fiscal y, en términos más generales, con que parte de la renta agraria se queda el estado. Esto último es lo que causa más molestia dentro de la clase social ligada tradicionalmente a la propiedad de la tierra y, por lo tanto, a la apropiación de la renta diferencial de la misma, dadas las características del suelo de la pampa húmeda argentina. Parece existir así un punto de tensión entre los terratenientes y el gobierno que gira alrededor de que los primeros quieren apropiarse de toda la porción de la torta sin que el segundo intervenga “distorsionando” el funcionamiento “natural” de la economía de mercado. Por parte  del segundo en cambio, esta porción de la torta asegura recursos fiscales necesarios para cumplir con los compromisos externos. De este modo, en la discusión sobre el tamaño de la porción de la torta, se pone sobre la mesa del debate el contenido y la forma de la acción política.&lt;br /&gt;  A la hora de tomar un posicionamiento propio en este debate, no se tomará partido por ninguna de las dos posturas. Señalaremos aquí la necesidad de avanzar más profundamente en la apropiación de la renta agraria por parte del estado a partir de la expropiación de tierras y, por esta vía, centralizar y concentrar la propiedad de la tierra y del capital agrario. De esta manera, pueden ser expandidas las fuerzas productivas sociales mediante el aumento en la escala de producción dado por la concentración y centralización del capital agrario.  &lt;br /&gt;  Este planteo no surge abstractamente sino que parte de conocer científicamente cual es la forma específica que adopta la acumulación de capital en Argentina. Esta se basa esencialmente en la renta diferencial de la tierra  ya que la producción industrial que se encuentra en el país opera en escala reducida y sólo produce para el mercado interno.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANEXO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro 1&lt;br /&gt;  Tipo de Cambio&lt;br /&gt;Período Nominal (1)&lt;br /&gt;  $ / U$S&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; 1991 0,986&lt;br /&gt;1992 0,995&lt;br /&gt;1993 1,000&lt;br /&gt;1994 1,000&lt;br /&gt;1995 1,000&lt;br /&gt;1996 1,000&lt;br /&gt;1997 1,000&lt;br /&gt;1998 1,000&lt;br /&gt;1999 1,000&lt;br /&gt;2000 1,000&lt;br /&gt;2001 1,000&lt;br /&gt;2002 3,064&lt;br /&gt;2003 2,900&lt;br /&gt;2004 2,922&lt;br /&gt;2005 2,905&lt;br /&gt;2006 (2) 3,069&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Secretaría de Política Económica con información del INDEC, FMI  y Bloomberg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Período Exportaciones*&lt;br /&gt;AÑO 2002          25.407 &lt;br /&gt;AÑO 2003          29.565 &lt;br /&gt;AÑO 2004          34.550 &lt;br /&gt;AÑO 2005          40.014 &lt;br /&gt;AÑO 2006**          21.541 &lt;br /&gt;                                                                         Fuente: Ministerio de Economía y Producción.&lt;br /&gt;                                                                         * En millones de dólares&lt;br /&gt;                                                                        ** Datos correspondientes al primer semestre de este año&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro 3&lt;br /&gt;Recaudación Tributaria de Impuestos Nacionales (en millones de pesos constantes de 2005 y porcentajes), 2001 y 2005.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;* Datos provisorios.&lt;br /&gt;Fuente: Ministerio de Economía y Producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRESION TRIBUTARIA &lt;br /&gt;En porcentaje del PIB&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;CONCEPTO (2) 2001 2002 2003 2004  2005 (*)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Sobre el comercio y las transacciones internacionales 0,64   2,05   3,03   3,05   3,09  &lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Derechos de importación 0,59   0,42   0,61   0,73   0,73  &lt;br /&gt;    Derechos aduaneros 0,57   0,40   0,59   0,71   0,71  &lt;br /&gt;    Estadística de importación 0,01   0,01   0,02   0,02   0,02  &lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Derechos de exportación 0,02   1,61   2,45   2,29   2,33  &lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;Operaciones cambiarias y otros 0,03   0,02   (0,03)  0,03   0,02  &lt;br /&gt;     &lt;br /&gt; Fuente: Dirección Nacional de Investigaciones y Análisis Fiscal, en base a datos de la AFIP, ANSeS, &lt;br /&gt;              Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las  Provincias, Oficina Nacional de Presupuesto&lt;br /&gt;              y otros organismos.     &lt;br /&gt;(*):Datos provisorios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-1544810256557766001?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/1544810256557766001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=1544810256557766001' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/1544810256557766001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/1544810256557766001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2009/08/el-tire-y-afloje-por-las-retenciones.html' title='El tire y afloje por las retenciones'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-3514208466994738265</id><published>2009-08-03T19:44:00.000-07:00</published><updated>2009-08-03T19:47:06.343-07:00</updated><title type='text'>Desempleo y pobreza</title><content type='html'>(artículo escrito para la materia "Taller de lectura y discusión de textos" en 2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es la relación que existe hoy en Argentina, entre desempleo y pobreza? ¿Aquellos obreros/as que no padecen el primer flagelo (por estar empleados) están eximidos del segundo?&lt;br /&gt;  De acuerdo a la información periodística  analizada se observa, en primer lugar, que en un contexto de fuerte crecimiento económico (iniciado en 2002) el desempleo actualmente (agosto de 2006) se ubica en una tasa del 10,4% (sin considerar como desocupados a los beneficiarios de los planes sociales) ó del 12,8% (si se incorpora a estos en la medición). Cualquiera de estos dos índices representa una considerable disminución de la desocupación si se los compara con los niveles alcanzados en 2003,  donde se registró una tasa de desempleo de 17,8% (sin planes) y de 23% (con planes). Esta disminución adquiere mayor relevancia, si se tiene en cuenta que los actuales índices de desempleo por un lado, representan casi la mitad de la desocupación registrada durante el peor momento de la crisis de 2001 y por otro, son más bajos que la tasa de desocupación contabilizada (en el promedio) de la década del noventa.&lt;br /&gt;  En segundo lugar (y a pesar de la baja en la tasa de desempleo) el porcentaje de población que está por debajo de la línea de pobreza, si bien es menor ahora que en el peor momento de la crisis, sigue siendo mas alto en relación al nivel alcanzado durante los noventa. De este modo, hoy nos encontramos con que dicho porcentaje es del 33%, afectando a casi 13 millones de personas, mientras que en la década pasada fue (en promedio) del 24%. Para los partidos del Gran Buenos Aires en particular, se presenta la situación de que existe un índice de pobreza que lleva once años sin bajar del 30% y que se sitúa actualmente en el 37%. Por otra parte, esta población considerada pobre (por integrar un hogar cuyo ingreso total no llega a los 859 pesos mensuales) está compuesta en un 80% por hogares en los que el principal ingreso proviene de un obrero/a que vende regularmente su fuerza de trabajo es decir, ocupado. Este último dato derribaría ciertas concepciones, arraigadas en el sentido común, de señalar como “pobres” a quienes no trabajan o intentan sobrevivir mediante la asistencia social del estado. La explicación de esta situación de “empleo con pobreza” entonces, reside en el hecho de que estos obreros/as trabajan en el sector informal de la economía, donde se perciben salarios de mucho menor monto que en el sector formal.&lt;br /&gt;  En tercer lugar se produjo, junto con la disminución en el índice de desocupación, un incremento en el nivel de actividad o sea, de gente en búsqueda de empleo. Esto se explicaría menos por el argumento oficial de que hay “una mayor expectativa de conseguir trabajo” por parte de los desocupados, que por la necesidad proveniente de los hogares por debajo de la línea de la pobreza por mejorar sus ingresos. En este sentido el aumento en el nivel de actividad estaría reflejando la necesidad de las personas pobres por conseguir un empleo que ayude en el sostenimiento del hogar, ya que con un único salario no es suficiente. &lt;br /&gt;  Por último, resulta claro que la fuerte recuperación económica y el correspondiente crecimiento sostenido del PIB no produjo aún o, en todo caso está produciendo a cuenta gotas el ansiado “efecto derrame”, de los frutos del producto del trabajo social, para aquellos obreros que aún permanecen bajo la línea de pobreza principalmente y también para el resto. En este sentido, se puede sostener que en Argentina hoy estar ocupado o conseguir un empleo, es una condición necesaria para no ser pobre pero no suficiente. Revertir este cuadro supondría aplicar políticas específicas, entre las cuales se incluiría la capacitación, para que miles de personas puedan salir de la denominada situación de “exclusión” en la que hoy se encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) &lt;br /&gt;    Las mediciones  sobre el índice de desocupación, para el total de aglomerados urbanos del país, marcan que en octubre del 2001 este dato fue del 18,3 por ciento y trepando al penoso record del 21,5 por ciento en mayo del siguiente año. Por otra parte, el promedio en la tasa de desocupación en Argentina desde mayo de 1990 a octubre de 2000 (para el total de aglomerados urbanos) se ubica en torno al 12,3 por ciento donde el mínimo registrado fue en octubre de 1991 (6,0 por ciento) y el máximo en mayo de 1995 (18,4 por ciento). El índice de desocupación llevaba más de doce años sin llegar a los diez puntos porcentuales, desde mayo de 1994 (cuando se registró un 10,7 por ciento), que marcó en la última medición. Cabe aclarar que si no consideramos como ocupados a las personas que están incluidas dentro de los planes sociales, el índice de desempleo (como se señaló mas arriba) es del 12,8 por ciento, cifra que tampoco se registraba desde hace 12 años es decir, desde octubre de 1994. &lt;br /&gt;  El porcentaje de personas que están por debajo de la línea de pobreza en Argentina, se ubicó en octubre de 2002 en 54,3 mientras que el promedio para toda la década del noventa (desde octubre de 1990 a octubre de 2000) arroja un resultado del 24,16 por ciento. La última medición disponible indica que este porcentaje en la actualidad es del 33,8 por ciento, marca que no se alcanzaba desde octubre de 1990 cuando se registró un 33,7 por ciento de personas por debajo de la línea de la pobreza.  &lt;br /&gt;  La tasa del nivel de actividad de la economía argentina, de acuerdo al último dato disponible, se ubica (para el segundo semestre de 2005) en el nivel más alto de la serie histórica. Esto no quiere decir mas que si se miran los índices del nivel de actividad desde 1974 al 2005, se puede observar que la última medición (46,1 por ciento) es la mas alta de toda la serie.&lt;br /&gt;  El desempleo es actualmente un flagelo para la clase obrera argentina y esto se deriva de entender que la actual tasa de desocupación es elevada (afecta a más de un millón y medio de personas) si se la compara con los niveles de desempleo que históricamente tuvo el país. Si bien la desocupación disminuyó sensiblemente en los últimos tres años apenas si se alcanzó todavía el nivel de 1994 que ya era alto, en relación a los niveles anteriores a finales de los ochenta y durante la década del noventa. La información periodística analizada presenta la limitación de que explica la evolución reciente de la desocupación y de la pobreza en términos de variables y tasas sin detenerse a explicar o a analizar los fenómenos. Omite dos elementos centrales a la hora de entender la raíz de la desocupación y de la pobreza: el funcionamiento del modo de producción capitalista (con la consiguiente especificidad que adopta la acumulación de capital en Argentina) y la perspectiva histórica, para comprender las diversas fases del primero. En este sentido, debemos entender que el hecho de que el trabajo o la fuerza de trabajo se venda como una mercancía no es algo que esté en la naturaleza sino que emerge de las condiciones históricas concretas impuestas por el modo de producción capitalista. Por esto, no deben ser naturalizadas cuestiones tales como “desempleo” o “pobreza” ya que  las mismas brotan de las condiciones en que se organiza la producción social en un momento determinado. Brevemente señalaremos aquí que el modo de producción capitalista genera constantemente población obrera sobrante para las necesidades medias de valorización del capital . &lt;br /&gt;  Otra limitación que encuentra la información periodística está dada por las recomendaciones de políticas para combatir el desempleo. Si bien los artículos no hacen demasiado hincapié en este último aspecto, en uno de ellos se sugiere al final la aplicación de “políticas específicas de capacitación” para los trabajadores. Pensar en la instrumentación de una política de este tipo supone pensar en que el desempleo se explica solo por la oferta de trabajo o de fuerza de trabajo sin considerar la demanda o, dicho de otro modo, que la causa de la desocupación debe buscarse en los propios trabajadores por no estar “suficientemente capacitados”. Tal supuesto no resiste el menor análisis si tenemos en cuenta el planteo de Keynes  en relación a la determinación de la ocupación. Este autor sostiene que el nivel de empleo de una economía depende del nivel de inversión que haya en la misma por lo que, en esta línea de análisis, revertir los actuales índices de desempleo y pobreza requiere la aplicación de políticas más activas y globales(o universales) por parte del estado, antes que “específicas”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-3514208466994738265?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/3514208466994738265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=3514208466994738265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3514208466994738265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3514208466994738265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2009/08/desempleo-y-pobreza.html' title='Desempleo y pobreza'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-8513985240625426690</id><published>2008-05-11T18:53:00.001-07:00</published><updated>2008-05-11T18:53:24.723-07:00</updated><title type='text'>La emancipación intelectual y la acción política</title><content type='html'>Sin lugar a dudas el planteo de Ranciere en su libro “El maestro ignorante”i y la propuesta de Jacotot que allí se expone, presenta todo un desafío a quienes aspiramos a formar parte de ese acto político que es la educación. El desafío frente al cual nos pone el método de Jacotot  es grande en la medida en que invita a subvertir la relación de saber-poder en la acción política cotidiana e individual: la del trabajo áulico. Hablar de desafío implica también poner en tela de juicio el modo en el que fuimos (y somos) formados esto es, de acuerdo a Ranciere, en una relación de subordinación intelectual creyéndonos con una inteligencia inferior y por lo tanto, desigual a la de quien enseña. Siguiendo a Ranciere podemos decir que buena parte de nuestra educación (por no decir toda) se despliega en una relación de “atontamiento” dentro de la que “se permite al maestro transmitir sus conocimientos adaptándolos a las capacidades intelectuales del alumno”ii. Esto muestra la relación de poder que encubre el atontamiento: una inteligencia “superior” intenta, a través de la explicación, la transmisión del saber a otra inteligencia “inferior” para que esta logre alcanzar a la primera. Claramente, nos dice Ranciere, esta lógica ordena el pensamiento pedagógico desde su vertiente tradicional hasta incluso progresista al concebir la igualdad de las inteligencias como un punto de llegada, un objetivo a alcanzar. De este modo el reto que debemos asumir, según el método de Jacotot, es el de convertirnos en emancipadores lo que supone obligar al otro “a usar su propia inteligencia. ” Para esto resulta necesario que el otro a quien pretendemos enseñar se apropie de un lenguaje y que pueda acercarse a una verdad que, en Ranciere, no es absoluta ni esta completa sino que presenta modos(órbitas) de acercarse a ella. El desafío que el método de Jacotot, expuesto por Ranciere, nos abre es (de nuevo) grande al empujarnos a considerar la igualdad de las inteligencias no como un fin sino como un medio (un supuesto) para enfocar la pedagogía en general y el trabajo docente en particular. Esto implica definir la acción política en términos individuales, locales, al nivel de la “microfísica del poder” (Foucault: 1992). Cabe preguntarse entonces acerca de cuales son los límites de nuestra acción política. Para ser más precisos ¿alcanza con la emancipación intelectual para lograr una transformación social? ¿Podemos pensar la acción política solo en términos individuales?&lt;br /&gt;  Ranciere sostiene “no hay ley de transmisión entre la emancipación individual y las formas de emancipación colectiva.”iv Esto puede ser razonado en función de que habrían dos niveles o dos campos de acción: el individual y el colectivo, lo que nos permite pensar ¿hasta que punto pueden ser separados? O mas bien ¿hay un límite claro y preciso entre lo que Ranciere llama “emancipación individual” y las “formas de emancipación colectiva”? No es el propósito de este escrito dar respuestas a estas preguntas que lejos están de tener soluciones univocas. El riesgo reside en plantearnos la acción política solo en los términos individuales postulados por Ranciere y de este modo, dar la espalda o renunciar a la “emancipación colectiva” por citar al autor o a lo que aquí llamamos transformación de la sociedad. &lt;br /&gt;  En segundo lugar, el desafío ante el cual nos enfrenta el método de Jacotot es, como ya se dijo, grande pero en tanto sujetos capaces y concientes de (o de aspirar a) transformar la sociedad no podemos conformarnos con esto únicamente. En este sentido, sigue siendo válida la propuesta de Jacotot entendida como proponernos generar las condiciones para que las inteligencias puedan verse como iguales, si a esto le podemos sumar la mirada critica, desmitificadora y desnaturalizadota del orden social vigente. En Ranciere encontramos “sin duda los emancipados son respetuosos con el orden social”v a lo cual respondemos: el “respeto” debe sustituirse por cuestionamiento o critica conciente si es que pensamos en la acción política (sea individual o colectiva) como transformadora de la sociedad.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;i Ranciere J. : “El maestro ignorante”&lt;br /&gt;ii Ibídem p. 16&lt;br /&gt;  Ibídem p. 25&lt;br /&gt;iv Ranciere J. : “La actualidad de El maestro ignorante, entrevista con Jacques Ranciere”, Vermeren P.,   &lt;br /&gt;   Laurence C. y Benvenuto A., Cuaderno de pedagogía Rosario, año IV nº 11(noviembre de 2003)&lt;br /&gt;v Ranciere J. : “El maestro ignorante” p. 136&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-8513985240625426690?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/8513985240625426690/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=8513985240625426690' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/8513985240625426690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/8513985240625426690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/05/la-emancipacin-intelectual-y-la-accin_11.html' title='La emancipación intelectual y la acción política'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-3168088312062458984</id><published>2008-05-11T18:51:00.000-07:00</published><updated>2008-05-11T18:52:34.396-07:00</updated><title type='text'>Acerca de la diversidad cultural</title><content type='html'>La diversidad cultural no puede ser simplemente “respetada” o “tolerada” como aparece en el discurso multiculturalista reciente. En primer lugar y de acuerdo a lo planteado por Tadeu da Silva , la diversidad cultural no puede ser separada de las relaciones de poder las cuales, a su vez, son luchas por la significación. En el análisis de Tadeu da Silva un grupo o sector dominante de la sociedad convierte sus significados particulares en los universales, en los que constituyen “la cultura”. Todo lo opuesto a estos valores o lo que aparezca como diferente adquiere la significación, el sentido de ser el “otro” en función de una hegemonía y legitimidad detentada por el grupo o sector dominante. &lt;br /&gt;  En segundo lugar, plantear la cuestión de la diversidad cultural en términos de respeto o tolerancia supone entender a las culturas como entidades cerradas, acabadas, inmutables e incapaces de mezclarse con otras. En la línea de lo que sostienen Duschastzky y Skliar vemos que “las culturas no son esencias, identidades cerradas que permanecen a través del tiempo sino que son lugares de sentido y de control que pueden alterarse y ampliarse en su interacción.”  El multiculturalismo, sostienen los autores, levanta reivindicaciones de derechos plurales con lo cual suponen la inconmensurabilidad de las culturas. De este modo, el multiculturalismo se convierte en un discurso conservador, en la medida en que se encubre una ideología de asimilación de las otras culturales en la cultura dominante bajo las consignas de tolerancia y respeto. &lt;br /&gt;  En tercer lugar,  Duschastzky y Skliar señalan que concebir la diversidad cultural apelando al respeto y a la tolerancia implica un enmascaramiento de las desigualdades y el no cuestionamiento de las relaciones de poder que subyacen pero principalmente “nos exime tomar posiciones y responsabilizarnos por ellas”  afirman los autores. Con referencia a esto y a lo expuesto mas arriba, entendemos que la diversidad cultural no debe enfocarse desde el respeto y la tolerancia sino que, desde la perspectiva de lo que Tadeu da Silva denomina “multiculturalismo critico”, debe ser cuestionada y analizada críticamente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Tadeu da Silva T. : “O currículo como fetiche” , Autentica(1999)  &lt;br /&gt;  Duschastzky S. y  Skliar C.: “La diversidad bajo sospecha” en Cuaderno de Pedagogía Rosario, Año  IV, Nº 7, junio de 2000, p. 49&lt;br /&gt;  Ibídem&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-3168088312062458984?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/3168088312062458984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=3168088312062458984' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3168088312062458984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3168088312062458984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/05/acerca-de-la-diversidad-cultural_11.html' title='Acerca de la diversidad cultural'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-4323624482147748348</id><published>2008-04-21T18:06:00.001-07:00</published><updated>2008-04-21T18:07:12.511-07:00</updated><title type='text'>Derechos humanos</title><content type='html'>¿Humanos o colectivos? Un posicionamiento frente al debate Savater – Jáuregui (2006)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  La discusión en torno al carácter individual o colectivo de los derechos humanos, entre  dos destacados intelectuales (Savater y Jáuregui), puede ser situada en la diferenciación (presente en el debate aunque no explícitamente) de dos aspectos, uno de los cuales se trata de que son los derechos humanos y, el otro, de para que están los derechos humanos.   &lt;br /&gt;  El primero de estos aspectos (el que) busca establecer en quien recae la titularidad de los derechos humanos es decir, si pueden ser sujetos de derecho sólo los individuos (como sostiene Savater) o si, como afirma Jáuregui, pueden ser incluidos también grupos sociales tales como clase trabajadora, mujeres, niños, pueblos indígenas, minorías culturales, etc. Al respecto, se sostendrá aquí un parcial acuerdo con la postura de Savater ya que los derechos humanos solamente pueden recaer sobre los individuos en su condición de humanos esto es, en la pertenencia a un mismo sujeto colectivo universal: la humanidad. Sin embargo, la búsqueda de respuestas al que debe comenzar por el análisis de las condiciones históricas concretas que hacen posible establecernos a nosotros, los humanos, como sujetos de derechos. En este sentido, cabría preguntarse por la necesidad material histórica que permite que hoy podamos hacer referencia a la pertenencia (por encima de cualquier otra pertenencia étnica, cultural o religiosa) a este colectivo universal que es la humanidad y, en términos más generales, por la necesidad de que seamos individuos libres e iguales ante la ley. &lt;br /&gt;  En relación al segundo aspecto (el para que) aceptaremos como válida, en principio, la crítica hecha por Jáuregui, a la visión liberal que parece plantear Savater, cuando sostiene “las personas no eran ni son átomos aislados.” En este sentido, la cuestión del para que de los derechos humanos se vincula con la acción política de ciertos grupos para el logro de determinadas conquistas sociales y el respeto de ciertas libertades. De ahí que Jáuregui proponga hablar de “derechos humanos colectivos” los cuales, de acuerdo a su perspectiva, no tienen porqué contraponerse a los derechos individuales defendidos por Savater.  Así, Jáuregui hace énfasis en este segundo aspecto ya que señala el carácter “instrumental” que tendrían los derechos colectivos en el accionar político de los grupos sociales. &lt;br /&gt;  Nuevamente, la cuestión central aquí (en mi opinión) debe enfocarse en el que son los derechos humanos. Entender el que es hacernos la pregunta sobre la necesidad de nuestra acción esto es, sobre que es lo que nos determina a actuar políticamente como sujetos concientes. Así, nuestra acción no debe ser la abstracta defensa de un derecho sino que, como se expuso mas  arriba, debería comenzar por dilucidar nuestra determinación concreta y, a partir de esto, la potencialidad de nuestra acción como sujetos transformadores de la realidad.  &lt;br /&gt;Pablo Sisti&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-4323624482147748348?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/4323624482147748348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=4323624482147748348' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4323624482147748348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4323624482147748348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/04/derechos-humanos_21.html' title='Derechos humanos'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-4994920828089094393</id><published>2008-04-21T18:05:00.000-07:00</published><updated>2008-04-21T18:06:07.068-07:00</updated><title type='text'>Derechos humanos</title><content type='html'>Derechos humanos y minorías &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El planteo de Luis Villoro en torno a la cuestión de los derechos humanos y los derechos de los pueblos, parece poner sobre la mesa el debate acerca del carácter individual o colectivo de los derechos humanos. De este modo, tenemos por un lado los derechos humanos individuales y, por el otro, los derechos humanos colectivos (de los pueblos). Villoro presenta sin rodeos, a mi parecer, una suerte de “conciliación” o, mas bien (al igual que Jáuregui) una “complementación” entre ambos es decir, no los ve como opuestos sino como dos aspectos de una misma concepción de los derechos humanos. Esta “conciliación” o “complementación”, de los derechos individuales y colectivos, ofrece, en mi opinión, dos aspectos a considerar, uno de los cuales será motivo de mi aceptación mientras que el otro, de discusión. &lt;br /&gt;  El primer aspecto, de la “complementación” de Villoro,  implica no confundir los “derechos de los pueblos” con los “derechos de los estados” como si fueran la misma cosa. Es interesante apuntar como Villoro complejiza el término “pueblo” presentándolo con toda su ambigüedad conceptual; lo que le permite, además, sostener porque “pueblo” no es equiparable a “estado-nación.” Como consecuencia de este planteo es que fue utilizado el “derecho de los pueblos a la autodeterminación”, en diversas ocasiones,  como “derecho a la no injerencia” por parte de distintos estados soberanos para impedir, de ese modo, la intromisión en sus territorios de organismos internacionales por cuestiones ligadas a la violación sistemáticas de derechos humanos (principalmente de primera generación). Indudablemente, en mi consideración, como bien afirma el autor: “un estado no es un pueblo, sino un poder político que se ejerce sobre uno o varios pueblos, o sobre una parte de un pueblo”.&lt;br /&gt;  El segundo aspecto planteado por Villoro, hace referencia a la constitución (en el sentido de conformación o creación) de un nuevo tipo de estado plurinacional o multicultural capaz de incluir a los denominados “pueblos” (entendidos como minorías culturales o étnicas). Villoro es cuidadoso en señalar que la identidad “pueblo” debe servir de marco para la autonomía individual y no como una imposición sobre esta; lo que nos pone delante la cuestión, bastante interesante por cierto, del avance en la construcción de “valores universales” sobre la base del consenso y el aporte de las distintas culturas individuales. El punto crítico, a mi entender, es el de cómo parece caracterizar el estado el autor. Villoro presenta al estado plurinacional como “una asociación política” es decir, como el producto de una acción consensuada de tipo contractual. Subyace aquí, una concepción contractualista del estado que es lo que deberíamos poner en discusión. La pregunta que me hago es: ¿es posible alcanzar tal consenso (entre los distintos pueblos) dentro del actual estado burgués? Y si es así, ¿en que medida puede ser generalizable?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-4994920828089094393?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/4994920828089094393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=4994920828089094393' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4994920828089094393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4994920828089094393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/04/derechos-humanos.html' title='Derechos humanos'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-6442341985165627697</id><published>2008-03-30T16:47:00.000-07:00</published><updated>2008-03-30T16:48:20.167-07:00</updated><title type='text'>En torno a la crisis argentina de 2001-2002</title><content type='html'>El planteo de Bonnet respecto a las causas que precipitaron la crisis argentina de 2001-2002, es el de que por un lado, los capitalistas argentinos (y extranjeros que actúan en el país) fueron incapaces de aplicar la “racionalización de la organización de la producción” requerida para sostener un aumento constante en la productividad del trabajo y un nivel de competitividad, acordes al tipo de cambio impuesto por la convertibilidad en la década del noventa. Por otro lado, Bonnet enfatiza lo que considera otra de las causas de la caída de la convertibilidad y el consecuente estallido de la crisis: la resistencia de los trabajadores a la explotación. Esta, en la exposición del autor, atraviesa distintas etapas en las cuales los sujetos sociales y las demandas planteadas fueron variando hasta la conformación de una “nueva fuerza social”. Tal proceso no parecería ser mas que la expresión política de la crisis o de un despertar creciente de la resistencia social ante la “hegemonía menemista”. En este razonamiento, la potencialidad de la acción política de la clase obrera y las perspectivas adoptadas por la acumulación de capital en Argentina para desembocar en una crisis, aparecen vaciadas de contenido y determinación. Las formas políticas surgidas serían un resultado de la “resistencia” o de la “lucha” sin mas necesidad para su razón de ser que la acción colectiva de la clase obrera en sí y por sí misma. En otras palabras el autor no parece concebir las formas políticas como una necesidad del propio proceso de acumulación de capital para regenerarse en otras condiciones concretas. No puede verse en este análisis, especificidad o particularidad alguna en relación al proceso de acumulación de capital en Argentina y a la crisis generada en 2001-2002. Toda explicación del autor parte de la lucha de clases o de la “resistencia” como contenido de las formas de acción política e inclusive, en última instancia, parecería que hasta de la misma crisis.&lt;br /&gt;  El análisis hecho por Damill, Frenkel y Juvenal se alza como una crítica a lo que llaman visión “fiscalista” de la crisis. De acuerdo a los autores la crisis no puede ser entendida (como hace el FMI y buena parte de la academia) desde el punto de vista del papel jugado por la política fiscal. No obstante, en el enfoque de los autores la crisis respondería a un aspecto institucional: la implementación de una política económica en particular que demostró (según lo ocurrido en otros países de Latinoamérica) estar condenada al fracaso es decir, derivar en una crisis. Dicha política económica fue aplicada en Argentina durante la década del noventa y supuso una serie de medidas (tales como la fijación del tipo de cambio, la apertura comercial y financiera, etc.) que desembocaron en una “fragilidad externa” de la economía ante los flujos internacionales de capital y las crisis de otros países. Así, el momento en que estos afluyeron al ámbito nacional marcó el contexto internacional que hizo viable la implementación del régimen de caja de conversión. Sin embargo, cuando esta situación se revierte (ante el cambio en los flujos de capital y la crisis mexicana) la convertibilidad tambalea y la economía argentina amenaza con entrar en crisis (panorama que se presenta en 1995) ante la escasez de divisas necesarias para el sostenimiento de la paridad cambiaria. Pese a esto, la ayuda clave del FMI permite salvar la convertibilidad y patear el advenimiento de la crisis hacia delante. Con la crisis asiática de 1997, rusa y brasilera de 1998 la economía entra en un proceso de contracción que no sólo no va a revertirse, sino que va a derivar en la crisis de 2001-2002. La explicación de las causas de la crisis queda así reducida a una política económica incorrecta o inadecuada que, al desproteger la economía de los cambios económicos internacionales, la precipitó mas temprano que tarde en la crisis. En palabras de los propios autores: “la principal causa no fue una política fiscal dispendiosa, sino el efecto combinado de la fragilidad externa y el contagio de las crisis de Asia, Rusia y Brasil” . En esta visión no se considera (o se lo hace de manera muy superficial) las formas políticas adoptadas por la acumulación de capital en la convertibilidad en general y, menos aún, a medida que mas próxima estuvo la crisis. Por otra parte, toda potencialidad presentada por el proceso de acumulación de capital en Argentina parecería quedar reducida al paquete de medidas contempladas en una determinada política económica.&lt;br /&gt;  Para Iñigo Carrera las causas de la crisis de 2001-2002 deben buscarse en lo ocurrido con la acumulación de capital en Argentina en los 25 años previos a que la misma se desate. Lo que acontece en este período, en el planteo del autor, es el sostenimiento de la valorización de los capitales industriales que producen para el mercado interno, a partir de la apropiación de renta diferencial de la tierra y de la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor esto es, la caída persistente y sostenida del salario real. En la década del noventa en particular, la acumulación de capital presentó la particularidad de utilizar la sobrevaluación cambiaria como vía de transferencia de renta hacia los capitales industriales que actuaban para el mercado interno.  Una vez realizada su valorización estos capitales giraban sus utilidades (multiplicadas por la mediación cambiaria) provocando un constante y creciente drenaje de divisas. El principal modo en que, para el autor, el estado nacional pudo sostener la paridad cambiaria fue, además de la ya mencionada apropiación de renta, el endeudamiento público externo. Iñigo Carrera afirma que a partir de la década del sesenta hubo un ingreso neto de divisas en concepto de deuda externa, que se hace significativo en la década del noventa para el sostenimiento del tipo de cambio en particular y, en general, de la modalidad del proceso de acumulación de capital. Al producirse una crisis en 2001 a nivel mundial, del denominado “capital ficticio”, el flujo de riqueza social detiene su marcha y la convertibilidad se hace cada vez mas insolvente. En términos del propio autor: “la crisis mundial y la crisis nacional, agudizada como expresión específica de la primera, tornaron insostenible la expansión efectiva de la deuda para reponer las reservas de divisas drenadas por el sector privado .”&lt;br /&gt;  Desde el punto de vista de Iñigo Carrera, esta crisis económica requirió, para poder manifestarse como tal en toda su magnitud y dimensión, de las formas de acción política que emergieron. De este modo, los saqueos primero y la llamada “crisis de representación” (expresada en la consigna: “que se vayan todos”) después, fueron las formas de acción políticas necesarias para que el proceso de acumulación de capital para despojarse de una forma política (gobierno de la Alianza) y adoptar otra (Partido Justicialista). En el razonamiento del autor, esta última expresión política era la única con la capacidad (dadas sus bases sociales de representación) de dar curso a la aguda contracción productiva y a sus nefastas consecuencias para la clase obrera argentina: caída pronunciada del salario real y multiplicación veloz e importante de la población sobrante para el capital. En este planteo, todo cambio del que parecía portadora la acción concluyente de “cacerolazo” y el “piquete” (vista por Bonnet como la “nueva fuerza social”) no encerró más necesidad y potencialidad que el de la reproducción de la acumulación de capital sobre una nueva base.&lt;br /&gt;  La conclusión a la que se puede arribar, a la luz de los planteos expuestos, es que todo análisis de la crisis del 2001-2002 en particular y de cualquier otra crisis en general, que no se proponga avanzar en el conocimiento integral de las relaciones sociales de producción (vistas estas como la forma histórica en que se realiza un proceso natural de producción y reproducción de la vida humana) está condenado a dos posibilidades que niegan, cada uno de distinto modo, el conocimiento científico: la primera es caer en inversiones idealistas o ideológicas es decir, convertir la necesidad de una crisis y de una acción política en general en algo que brota del aire o de la conciencia sola y en sí misma sin determinación material alguna de la cual sea expresión concreta. Por otra parte, dar cuenta de las determinaciones de las crisis sin entender que estas son parte normal y necesaria del funcionamiento del modo de producción capitalista, es tener una mirada ideológica por negar este rasgo inherente a las sociedades regidas, en su proceso de vida humana, por la valorización del valor como relación social general.&lt;br /&gt;  La otra posibilidad, es la de detenerse en el puro contenido económico de las formas sociales y reducirlo a un abstracto problema de “funcionamiento de las variables macroeconómicas” o del problema de cómo se implementa una determinada política económica para traducirse en una crisis. Tal mirada induce a caer en la apariencia de que por un lado están las relaciones económicas y por otro las sociales, naturalizando o fetichizando así a las primeras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-6442341985165627697?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/6442341985165627697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=6442341985165627697' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/6442341985165627697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/6442341985165627697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/03/en-torno-la-crisis-argentina-de-2001.html' title='En torno a la crisis argentina de 2001-2002'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-7255089072540993738</id><published>2008-03-30T16:43:00.001-07:00</published><updated>2008-03-30T16:46:49.713-07:00</updated><title type='text'>La acumulación de capital en Argentina desde 1955 hasta mediados del 70</title><content type='html'>Portantiero arranca su análisis centrándose en lo que considera el rasgo característico de la sociedad argentina, en la etapa comprendida entre 1955 y mediados de la década del 70: la “inestabilidad política” o la “ingobernabilidad”. Este aspecto, de acuerdo al planteo del autor, tiene como principal determinación la incapacidad o la falta de fuerza política suficiente, de los distintos sectores de la burguesía, para hacerse del aparato del estado y del gobierno de manera estable. Desde esta perspectiva, la cuestión central en las características particulares que presenta el proceso argentino de acumulación de capital, con sus ciclos ascendentes y descendentes, es la “hegemonía” o, mejor dicho, la falta de esta por parte de alguna fracción de la burguesía para imponerse al resto de la sociedad en términos de una dominación política. Esta situación es definida por Portantiero como “empate hegemónico” y no es vista como la forma adoptada por la acumulación de capital, sino que es algo que aparece invertido respecto de su determinación: “periódicamente, distintas fracciones buscan dar un vuelco a la situación, tratando de montar un modelo de acumulación alternativo”.   Por consiguiente, la sucesión en los ciclos de expansión y contracción de la economía argentina en el período, es presentada por Portantiero como el resultado de los permanentes fracasos en los proyectos políticos de los sectores, partes o fracciones de la burguesía por aglutinar detrás de sí al resto de la sociedad y, en particular, al conjunto de la clase obrera (identificada por entonces, como expresión política general, con el peronismo). En esta visión, toda explicación sobre las fases de expansión y contracción de la economía argentina parecería no encontrar mas razón de ser que lo ocurrido al nivel de las relaciones políticas. &lt;br /&gt;  Oscar Braun explica los ciclos a partir del “estrangulamiento” de divisas mostrado por la balanza de pagos de la economía argentina. La fase ascendente del ciclo culmina cuando se produce un déficit comercial en la balanza de pagos, como consecuencia del exceso de importaciones respecto a las exportaciones, el estado se ve obligado a devaluar la moneda para cerrar la brecha. Ocurrido esto, sostiene Braun, se inicia la fase descendente del ciclo que se traduce en la caída del nivel de salarios reales y en el encarecimiento de las importaciones requeridas por los capitales del sector industrial. Ahora bien, tal “estrangulamiento externo” es, para el autor, la consecuencia inmediata y directa del carácter “monopolista y dependiente” con el que opera el capitalismo en Argentina, y constituye (siguiendo este enfoque) un freno o traba exterior a la expansión de las fuerzas productivas del trabajo social. En este sentido, el hecho decisivo y fundamental para entender tanto el mencionado freno a las fuerzas productivas, como así también el comportamiento cíclico de la economía argentina, es las trabas impuestas por los países “imperialistas” a las exportaciones de los países “dependientes” como la Argentina. Así el abasto de divisas necesario para permitir un crecimiento sostenido de la economía o sea, sin interrupciones depresivas o contractivas recurrentes, es acotado por estas trabas de los países imperialistas y por el giro de utilidades, remesas e intereses hecho, por los capitales extranjeros, desde el ámbito nacional hacia el exterior.&lt;br /&gt;  En la visión de Iñigo Carrera los ciclos que muestra, en el período, la acumulación de capital en Argentina responden a las fluctuaciones en la masa de renta diferencial de la tierra que ingresa al ámbito nacional. En esta perspectiva, en el momento en que la masa de renta se expande el ciclo económico exhibe su fase ascendente debido a que se incrementan las formas de apropiación por parte del capital industrial (sea nacional o extranjero) que opera para el mercado interno. En cambio, en el momento en que la renta se contrae el ciclo económico entra en su fase descendente. Así, la marcha oscilante de la economía argentina, en la etapa que se inicia al finalizar la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de la década del setenta, es el resultado de los límites con los que choca la acumulación de capital en Argentina: apropiación de renta diferencial para sostener la valorización de los capitales industriales que producen mercancías para la escala restringida del mercado doméstico. &lt;br /&gt;  Los ciclos que caracterizan la acumulación de capital en la Argentina en la etapa en cuestión, deben ser analizados a la luz de dar cuenta de cual es la especificidad que presenta la forma concreta adoptada por el modo de producción capitalista en este país. Cabe preguntarse aquí, si la economía argentina es capaz de expandir, a un ritmo sostenido, un crecimiento basado en la producción general de mercancías y, si tal proceso, es portador del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad. Evidentemente, como bien expone Iñigo Carrera, el límite para ambos aspectos reside en la capacidad de apropiación de la renta y en cuál es la producción destinada a competir en el mercado mundial. Es a partir de esto que puede explicarse tanto una manifestación particular de la naturaleza de este contenido (escasez recurrente de divisas) como las formas políticas concretas que el mismo adopta para realizarse como tal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-7255089072540993738?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/7255089072540993738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=7255089072540993738' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7255089072540993738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7255089072540993738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/03/la-acumulacin-de-capital-en-argentina.html' title='La acumulación de capital en Argentina desde 1955 hasta mediados del 70'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-4308283171410749248</id><published>2008-03-20T07:05:00.001-07:00</published><updated>2008-03-20T07:05:55.086-07:00</updated><title type='text'>La formación económica argentina desde 1930 a 1976</title><content type='html'>La unidad entre relaciones económicas y relaciones políticas en las dos fases de la llamada “industrialización mediante la sustitución de importaciones” es abordada desde diversos puntos vistas. Algunos de ellos, por muy contrapuestos que parezcan entre sí, terminan finalmente por caer en la misma apariencia de concebir unas y otras como dos cosas que se mueven con independencia (sea esta total o parcial) entre sí.&lt;br /&gt;  El planteo mas claro en este sentido, es el de Lavagna y Rosembuj donde, si algo determina o es el contenido de las relaciones políticas no es nada que pueda provenir de la materialidad del proceso de trabajo, sino de la abstractamente libre subjetividad humana expresada, en este caso, en una “ética” o “doctrina”. Esta ética o doctrina es la “justicia social” o, como la definen los propios autores, “la redistribución del ingreso a favor de los sectores de menos recursos”  se aplicó en un momento histórico particular (la posguerra mundial) dando lugar al “modelo peronista de desarrollo”, el cual además de cumplir con esta dimensión “ética” permitió una industrialización creciente gracias al aumento en la demanda, logrado por la redistribución de ingresos. La condición para que tal modelo pueda ser aplicado es, en consideración de los autores, la nacionalización de la economía o el “control de resortes básicos” de la misma, tales como el comercio exterior, la banca y los servicios públicos. Con esto se logra (además de las ya mencionadas “justicia social” e industrialización) “independencia económica” frente al “imperialismo” y al capital extranjero. De este modo, el desarrollo de las fuerzas productivas en Argentina no parece contar, en este planteo, con ningún tipo de límite mas que los de otra subjetividad abstractamente libre que se imponga por la fuerza (como lo ocurrido en el golpe de estado de 1955) en el poder del estado. En el momento en que esto ocurrió es cuando se frenó tal desarrollo y así lo exponen los autores: “el desarrollo de la industria básica era objetivo de la segunda fase del gobierno peronista; aquella que precisamente, se vio frustrada por la contrarrevolución de 1955” . Obviamente en este planteo, la determinación que le cabe a la clase obrera como sujeto revolucionario se agota en la “doctrina peronista” que es la única capaz de “hacerla partícipe de la riqueza que ella misma crea”.     &lt;br /&gt;  Para Díaz Alejandro, parecería resultar evidente que la forma adoptada por las relaciones económicas es decir, las relaciones políticas fueron, durante el período en cuestión, un estorbo para el normal, natural y libre desenvolvimiento de las primeras. La consecuencia directa de esto fue, para el autor, una “asignación ineficiente de recursos” que deriva en última instancia, en el retraso relativo de Argentina frente a países (de características similares) como Australia y Canadá. En este sentido Díaz Alejandro identifica en el período peronista de gobierno “ineficiencias macroeconómicas” (ligadas al proteccionismo y al desaliento a las exportaciones) e “ineficiencias microeconómicas” (vinculadas a un mercado laboral que se tornó “poco flexible”). Por otra parte el gobierno peronista, según el autor, tuvo una actitud hostil hacia el capital extranjero lo que termino provocando falta de inversión. No obstante, Díaz Alejandro observa que en 1953 la actitud del gobierno nacional cambia permitiendo el ingreso de capitales extranjeros. Sin embargo, esto no provocará para él cambios sustanciales: “las políticas de industrialización posteriores a 1955 continuaron las tendencias iniciadas por el régimen peronista en 1953. Las actividades que colindan con la sustitución de importaciones se desarrollaron merced a la ayuda de los inversores extranjeros y del generoso proteccionismo oficial” . &lt;br /&gt;  Vemos así que en el planteo de este autor, si existió alguna traba al desarrollo de las fuerzas productivas provino de las formas políticas adoptadas por el proceso de acumulación de capital, que entorpecieron la asignación eficiente de recursos del sistema de mercado. Desde este punto de vista, la determinación de la clase obrera como sujeto revolucionario no existe como tal y es ideológicamente negada. Todo lo que le cabe a esta, en tanto sujeto histórico, es funcionar como un factor de la producción y recibir la correspondiente remuneración marginal (salario) por su aporte al proceso productivo social. &lt;br /&gt;  Peralta Ramos (a diferencia de los autores precedentes) parecería hallar la unidad entre las relaciones políticas y las relaciones económicas, para el denominado período de “industrialización mediante sustitución de importaciones”. Sin embargo, la autora ve una relación exterior entre las mismas: unas (las relaciones económicas) son la “condición” para la aparición de las otras (las relaciones políticas) y no la forma concreta necesaria en que las primeras se realizan. En sus propios términos: “la condición estructural para la aparición de una alianza de clases que se designará en nuestro país como peronismo es el nivel alcanzado en la acumulación de capital en un contexto dependiente” . En este análisis, las formas políticas no tienen por contenido la acumulación de capital sino que ésta es una “condición” o un dato de la realidad para que las mismas sucedan. Queda barrida así, o en un segundo plano, la necesidad de la forma que toman las relaciones políticas. Mas aún, la acumulación de capital aparece invertida respecto de su forma o sea, como la expresión política de un “bloque de clases” en su enfrentamiento con otro. Así caracteriza Peralta Ramos la etapa correspondiente al derrocamiento de Perón: “el enfrentamiento en esta segunda etapa no será entre el capital y el trabajo sino que será el enfrentamiento entre dos bloques de clase y se expresará en términos de dos modelos de acumulación: desarrollo dependiente o desarrollo independiente.”   Este último es, en la visión de la autora, la expresión de la plena expansión de las fuerzas productivas sociales en Argentina. Se concibe así la acumulación de capital como un proceso nacional por su esencia, donde el límite a su expansión proviene del exterior a manos del “imperialismo” y sus diversas “estrategias” para garantizar su dominación. La etapa en cuestión por lo tanto, encontraría así un desarrollo potencial o posible de las fuerzas productivas truncado por esta limitación ajena y exterior (imperialismo). En esta perspectiva, la clase obrera tiene una determinación como sujeto revolucionario que no nace de la propia necesidad del capital, sino de algún elemento externo a ella que si bien la condiciona, no la determina. Mas concretamente, Peralta Ramos afirma que la clase obrera subordina sus propios objetivos de clase a los de la “fracción industrial burguesía”, beneficiada con el proteccionismo del período, debido a que existió una condición para ello: “una etapa de acumulación con distribución de ingresos”. &lt;br /&gt;  En el análisis de Iñigo Carrera sobre el período, aparece expuesta la unidad entre relaciones económicas y relaciones políticas. El autor plantea que el denominado proceso de “industrialización sustitutiva de importaciones” no fue la expresión potencial o posible del desarrollo de las fuerzas productivas. Aquel por el contrario, consistió en la negación de éste en la medida que fue llevado a cabo por capitales pequeños (tanto nacionales como extranjeros) incapaces, por su determinación de pequeños, de poner en acción la máxima productividad del trabajo posible. La valorización de estos se sostuvo en la renta diferencial de la tierra como una de sus fuentes principales. La expresión política de esta negación se traduce, para Iñigo Carrera, en “la subordinación de la acción política independiente de la clase obrera a las condiciones de su reproducción inmediata subsumida en la especificidad del proceso nacional de acumulación” . &lt;br /&gt;  El proceso argentino de acumulación de capital, en este enfoque, continúa su curso en base a la expansión y contracción de la masa de renta apropiable. De acuerdo a estos movimientos es como varían las formas políticas en que el mismo se realiza; en momentos de expansión de la renta y de una mayor apropiación de esta por el capital industrial, la forma política aparece beneficiando a la clase obrera en su conjunto permitiendo el flujo de renta desde el terrateniente al capitalista por medio de un mayor consumo individual del obrero es decir, de las mercancías compradas por éste. En momentos de contracción ocurre lo contrario: la marcha atrás con las formas de apropiación de la renta. &lt;br /&gt;  En lo expuesto por el autor, la determinación como sujeto revolucionario de la clase obrera no aparece brotando de sí misma ni tampoco de alguna condición externa. Lo que puede deducirse es que tal papel, estaría ligado en todo caso, a la necesidad del propio proceso de acumulación de capital en Argentina (como forma del proceso mundial de acumulación) de expandir o no las fuerzas productivas sociales. En caso de aparecer esta necesidad la forma política requerida es la de la acción política de la clase obrera avanzando, por medio de la revolución social, en la centralización del capital al interior del ámbito nacional.&lt;br /&gt; Las relaciones políticas, o relaciones sociales directas (entre personas), son la forma concreta necesaria en la cual se realizan las relaciones económicas, o relaciones sociales indirectas (entre personificaciones). En las primeras encontramos (y así es como se nos presenta) independencia social para actuar de acuerdo a la conciencia y voluntad libres. Fácil resulta, por consiguiente, caer en la apariencia de que la voluntad se mueve sin más razón o determinación que lo que ella quiere por sí misma o por naturaleza esto es, de manera autónoma y sin ningún contenido (tal como aparece expuesto en el planteo de Lavagna y Rosembuj). O bien, que las relaciones sociales directas mantienen un vínculo exterior con las de carácter indirecto de modo tal que estas “condicionan” a aquellas (como lo presenta Peralta Ramos). &lt;br /&gt;  En las segundas en cambio, encontramos la interdependencia social de los individuos ya que cada trabajo concreto y particular que realizan estos, no es más que una porción o una cuota en la asignación de la fuerza de trabajo total de la sociedad, necesaria para reproducir la vida humana. También aquí, la tentación surge en ver este contenido con completa abstracción de las formas concretas en que se presenta y reducirlo así a una “cuestión natural” es decir, opuesta al otro tipo de relaciones sociales que no harían mas que causar ruido o alterar el normal funcionamiento de las mismas (el ejemplo de esto es el análisis de Díaz Alejandro).   &lt;br /&gt;  En la determinación de la clase obrera como sujeto revolucionario está portada el avance en las fuerzas productivas sociales. Claro que si bien no es ésta la única manera en que las mismas puedan expandirse, es (en mi opinión) la mas potente y así parecería demostrarlo la historia en sus casos concretos de procesos nacionales de centralización del capital en manos de la clase obrera. Este contenido (expansión de las fuerzas productivas sociales mediante la centralización del capital en un ámbito nacional) no puede tomar otra forma política que no sea la acción revolucionaria de la clase obrera aboliendo la propiedad privada de los medios de producción y de la tierra (en el caso de Argentina). Resulta claro que en la etapa de la llamada “industrialización sustitutiva de importaciones” la clase obrera estuvo lejos de personificar un proceso de tales características; el capital (en tanto relación social general) no tuvo la necesidad de centralizarse absolutamente y esto se tradujo en la expresión política que terminó por ser la representativa (en términos generales y hasta nuestros días) de la clase obrera argentina: el peronismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-4308283171410749248?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/4308283171410749248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=4308283171410749248' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4308283171410749248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4308283171410749248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/03/la-formacin-econmica-argentina-desde_20.html' title='La formación económica argentina desde 1930 a 1976'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-3027165210600457366</id><published>2008-03-20T07:02:00.001-07:00</published><updated>2008-03-20T07:04:27.919-07:00</updated><title type='text'>La formación económica argentina desde 1880 a 1930</title><content type='html'>La renta diferencial de la tierra es decir, la parte adicional (o extra) de valor obtenida a partir de las mercancías producidas en tierras, cuyos condicionamientos naturales (no controlables) permiten sostener una productividad relativamente mayor del trabajo, ocupó un lugar central a la hora de entender como surge históricamente el proceso argentino de acumulación de capital. La marcha de éste (y las formas políticas que adopta el mismo para realizarse como tal) en un período histórico concreto, sólo pueden comprenderse dando cuenta de qué es lo que ocurre con la producción de aquellas mercancías con la capacidad suficiente de competir en el mercado mundial (por ser portadoras de renta diferencial en este caso) y, por este motivo, de sostener el proceso de metabolismo social en un ámbito nacional en particular, de la unidad mundial de acumulación de capital, como el de Argentina. &lt;br /&gt;  El papel central jugado por la renta de la tierra, en la acumulación de capital en Argentina, durante el período 1880-1930, constituye (lo que se puede considerar) un punto de partida en común en los enfoques de Díaz Alejandro, Laclau e Iñigo Carrera, a la hora de encarar sus respectivos análisis. Los tres autores afirman que la expansión de la economía argentina en el período se sostuvo en lo fundamental, en base a la exportación de mercancías agrarias al mercado mundial y, en particular, a Inglaterra. Mercancías que son portadoras de renta diferencial debido a las condiciones naturales excepcionales (mayor fertilidad del suelo) en las que son producidas.  Ahora bien, en relación a cómo, para cada una de las visiones, surge esta renta diferencial y a cómo  esta es apropiada para sostener la acumulación de capital en Argentina en la etapa 1880-1930, es donde aparecen las divergencias. Veamos en que consisten las mismas. &lt;br /&gt;  En el plateo de Díaz Alejandro los dueños de la tierra (terratenientes) o, como el mismo autor los define, “propietarios del factor mas abundante” es decir la tierra, fueron los principales beneficiarios en la apropiación de riqueza social en el período. Pero de acuerdo a Díaz Alejandro, el resto de los “factores productivos” (trabajo y capital) también resultaron favorecidos por la expansión económica producida en el período (aunque aclara que no de la misma manera).  Esta situación de prosperidad parecería hallar su razón de ser, en el razonamiento de Díaz Alejandro, en la libertad, imperante en el período, para la movilidad de los factores y de las mercancías entre la Argentina y el resto del mundo. La apropiación de renta (así como el curso seguida por esta) en este enfoque pues, correspondería a la retribución percibida por uno de los “factores de la producción” en particular (la tierra) y a esto parecería reducirse todo su papel dentro del proceso argentino de acumulación de capital en la etapa en cuestión. Además, Díaz Alejandro no dice nada acerca del origen o de donde surge este excedente de valor apropiado en Argentina a partir de los productos agrícolas (lo que no deja de ser coherente con la caracterización de la renta como la retribución marginal del “factor productivo tierra”).&lt;br /&gt;  Laclau arranca su planteo en lo que parecería ser, en principio, algo contrapuesto a lo argumentado por Díaz Alejandro. La renta de la tierra según Laclau (lejos de ser la remuneración correspondiente a un factor de la producción) “es plusvalía producida por el trabajador extranjero e introducida en el país en virtud de la amplitud de la demanda de materias primas, proveniente del mercado mundial” . Ahora bien ¿qué curso sigue este flujo de riqueza social al ingresar al ámbito argentino de acumulación de capital? Si bien Laclau le otorga un lugar clave a la producción agraria exportable para explicar el crecimiento económico del período, nada dice acerca de la unidad del proceso argentino de acumulación de capital. Es mas, según lo que se desprende del análisis del autor, la acumulación de capital sería algo exterior a la producción de mercancías portadoras de renta diferencial. Tal proceso (acumulación de capital) correspondería a los países industrializados (es decir “independientes”) y no a aquellos (como Argentina) donde el lugar principal de la producción, con capacidad de competir en el mercado mundial, está constituido por las materias primas o alimentos. En palabras del propio autor: “la expansión de la renta pasó a ocupar en nuestra economía el lugar que en un capitalismo no dependiente corresponde a la acumulación de capital” .  Sumado a esta exterioridad, el enfoque de Laclau postula que la renta de la tierra es apropiada en forma íntegra por los terratenientes quienes volcaron este ingreso al “consumo suntuario” o sea, a la compra de artículos de lujo. Por consiguiente, el punto de vista de Laclau termina por no diferir prácticamente del de Díaz Alejandro. En primer lugar, al presentar al capital industrial aplicado a la tierra como algo exterior (aunque no lo vea como un “factor”) al resto de los capitales que operan en el ámbito nacional argentino. En segundo término, al concebir el flujo de renta como algo que sigue un curso unidireccional: desde el resto del mundo a los bolsillos de los terratenientes (en última instancia) y, en menor medida, hacia los capitalistas agrarios y los obreros del sector. Respecto a si hay alguna vinculación entre este flujo de renta y la valorización del resto de los capitales industriales que operan en el espacio nacional de acumulación de capital en Argentina, ninguno de estos dos autores se detiene a mirarlo. &lt;br /&gt;   En el planteo de Iñigo Carrera la apropiación de la renta diferencial de la tierra y el curso seguida por esta, es lo que sostiene la acumulación de capital en Argentina durante el período 1880-1930. La renta de la tierra, para el autor, no es apropiada íntegramente por los terratenientes (tal como parece desprenderse del planteo de los otros dos autores) sino que una parte considerable de ella es canalizada por el estado, al resto de la economía nacional y mas concretamente, a sostener la valorización del resto de los capitales que operan dentro del país produciendo para el mercado interno en la escala (restringida) correspondiente al mismo. Los mecanismos utilizados a este fin son dos: impuestos a las exportaciones agrarias (cuyo monto es poco significativo) y sobrevaluación cambiaria. Esta última es clave ya que permite por un lado, proveer de recursos al estado nacional (obtenidos por medio de impuestos a las importaciones) para el pago de la deuda externa y,  por otro; abaratar la fuerza de trabajo ya que los obreros compran las mercancías necesarias para su reproducción normal, a un costo inferior al precio de producción vigente en el mercado mundial. Con esto, los capitales industriales (nacionales o extranjeros) que actúan en Argentina produciendo mercancías destinadas al mercado doméstico se ven favorecidos al apropiarse de una tasa de ganancia extraordinaria. Por lo tanto, según este análisis, la expansión de la renta diferencial de la tierra no explica por sí misma las particularidades adoptadas por la acumulación de capital en Argentina durante el período 1880-1930, sino que es a partir de cómo la renta fluye y es apropiada al interior del espacio nacional de acumulación de capital, que se establece la unidad del proceso. &lt;br /&gt;  En lo que respecta al desarrollo de las fuerzas productivas sociales que le caben al proceso argentino de acumulación de capital, en el período 1880-1930, los enfoques de Díaz Alejandro, Laclau e Iñigo Carrera difieren en torno a si consideran este proceso nacional en su contenido es decir, en su esencia y a si tal desarrollo tiene un límite interno o externo. En Díaz Alejandro es claro que la acumulación de capital es nacional por contenido y que, para la etapa histórica en cuestión, las fuerzas productivas del trabajo social se expanden sin límite alguno. Si tal límite existió no brota, para él, de la especificidad del proceso de acumulación de capital en Argentina, sino de “factores ajenos a la economía nacional como sequías, cambios en los mercados mundiales y fluctuaciones en la inversión extranjera” . Por otra parte, Díaz Alejandro sostiene que la libre movilidad de factores y mercancías que primó en esta etapa tuvo como consecuencia una “asignación eficiente de recursos”. Así es como, para el autor, Argentina pudo ubicarse entre los países mas avanzados del mundo.&lt;br /&gt;  Para Laclau la acumulación de capital aparece presentada como un proceso también nacional en su esencia donde si las fuerzas productivas no pueden expandirse, es a causa de una traba impuesta externamente por otro ámbito nacional. Por consiguiente, desde el punto de vista de este autor, todo límite al desarrollo de las fuerzas productivas en Argentina halla su razón de ser en el carácter “dependiente” con el que se configura la economía nacional y que marca su evolución entre 1880 y 1930: “el monopolio de la tierra y la elevadísima renta diferencial proveniente de la inagotable fertilidad de la llanura pampeana se unieron para consolidar la estructura a la vez capitalista y dependiente de la economía argentina” . Esta traba externa entonces, es entendida como la imposibilidad que tuvo la economía nacional para desarrollar en su seno una producción general de mercancías con capacidad de competir en el mercado mundial, propia de ámbitos nacionales de acumulación de capital “independientes”. En lo que respecta a la producción agraria, Laclau no ve limitación alguna para el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad argentina.  Para él (al igual que lo postulado por Díaz Alejandro) la producción agraria para el mercado mundial no chocó con ninguna barrera que nazca de la modalidad adoptada por la acumulación de capital en el espacio nacional, en la etapa.  Esta última cuestión sí es tomada en cuenta por Iñigo Carrera en su análisis. El autor sostiene que debido a la especificidad del proceso de acumulación en Argentina (donde las formas de apropiación de renta por el estado para sostener la unidad de la producción social en el ámbito nacional) la producción de mercancías agrarias para el mercado mundial se ve limitada.  En esta perspectiva, la sobrevaluación de la moneda restringe la escala potencial del capital industrial, aplicado a la producción de mercancías portadoras de renta diferencial, en un doble sentido. En primer lugar limita la aplicación  extensiva de capital, al impedir la puesta en producción de tierras de peor calidad al no poder éste apropiarse la tasa normal de ganancia (acorde al ámbito nacional). En segundo lugar, la limitación es a la aplicación intensiva de capital ya que éste (al no contar con una tasa de ganancia normal) no puede desembolsarse en cuotas sucesivas en una misma tierra, que le permitirían competir con el resto de los capitales medios o normales del mundo y participar así en la formación de la tasa general de ganancia es decir, intervenir activamente en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad.  &lt;br /&gt;  Sin lugar a dudas, el papel jugado por la renta de la tierra y su proceso de apropiación es fundamental en relación al curso seguido y la modalidad adoptada por el proceso argentino de acumulación de capital en la etapa comprendida entre 1880 y 1930. Así parecen reconocerlo los autores. No obstante, respecto a cómo se establece la unidad  del proceso de acumulación de capital al interior del espacio nacional (o si tal cosa existe) es decir, cómo a partir de la apropiación de la renta se sostiene todo el proceso de producción social en Argentina, poco o nada dicen los dos primeros autores presentados. Así la unidad de la acumulación de capital en Argentina, desde este punto de vista, está garantizada y se establece por sí misma esto es, al margen o con poca relación respecto al proceso mundial de acumulación de capital. Esto podría obedecer al hecho de concebir la acumulación de capital como un proceso de contenido (y no de forma) nacional. En el planteo del tercer autor analizado (Iñigo Carrera) esta unidad en cambio, se fija a través del papel jugado por la apropiación de la renta al interior del espacio nacional de acumulación. Este es, a mi parecer, el camino que debe seguirse para entender la especificidad adoptada por la acumulación de capital en Argentina como forma concreta del capital total de la sociedad (mundial). En este, el ámbito nacional argentino desempeña un papel específico en el desarrollo de las fuerzas productivas sociales aunque, dadas las circunstancias concretas de la etapa 1880-1930, tal desarrollo se presente como su negación (o sea, con una forma contraria a su contenido) debido a los límites concretos con los que choca: tanto en lo que hace a la producción agraria como al resto de las producciones, que no son efectuadas (en ningún caso) por capitales medios o normales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-3027165210600457366?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/3027165210600457366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=3027165210600457366' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3027165210600457366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3027165210600457366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2008/03/la-formacin-econmica-argentina-desde.html' title='La formación económica argentina desde 1880 a 1930'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-4583754379648089974</id><published>2007-06-18T10:21:00.000-07:00</published><updated>2007-06-18T11:37:39.854-07:00</updated><title type='text'>La desigualdad de los hombres</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnbQxSe-RkI/AAAAAAAAAAk/0Zsk-h9lWw0/s1600-h/rousseau.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnbQxSe-RkI/AAAAAAAAAAk/0Zsk-h9lWw0/s200/rousseau.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077475175100728898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Reseña escrita para la materia "Fundamentos de teoría política" en 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Autor: ROUSSEAU, Jean J.&lt;br /&gt;Título: "Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres"&lt;br /&gt;Edición: R. P. Centro Editor de Cultura: Ediciones Libertador, 2006, Argentina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que hace que los hombres sean desiguales? ¿Por qué unos son más ricos, más respetados y más poderosos que otros? ¿Es esto algo natural en el hombre o, por el contrario, proviene de la sociedad civil de la que forma parte? Estos son los interrogantes a los que Rousseau intenta dar respuesta a lo largo de su obra titulada "Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres". Para esto, el autor despliega su argumentación dividiendo su escrito en dos partes. La primera se ocupa de abordar como es (o era) el hombre en el estado natural es decir, en la etapa anterior a la instauración de la sociedad civil. En la segunda parte, Rousseau indaga sobre la transformación que lleva al ser humano del  estado natural a la sociedad civil señalando, a su vez, que es en esta última donde reside la fuente de la desigualdad entre los hombres. Sin embargo, Rousseau encuentra, entre el estado natural y la sociedad civil, un estadio intermedio que ubica como la época más dichosa para los hombres.&lt;br /&gt;  En la primera parte de la obra Rousseau plantea como es la naturaleza humana anterior al establecimiento de la sociedad civil y encuentra, como primera aproximación, que no hay nada que permita definirla o caracterizarla a priori. Esto implica que, de acuerdo al autor, no puede suponerse el hombre en el estado natural como bueno, malo o egoísta es decir, no es posible concebir al hombre primitivo de igual manera que al hombre civilizado. Lo único que puede afirmarse acerca del hombre en estado natural, según Rousseau, es que comparte muchas de las características propias del resto de las especies animales y, por esto, vive de manera inocente y feliz.  De este modo, el hombre del estado natural es un ser menos fuerte y menos ágil, que algunos de los otros animales pero, a la vez, más fuerte y más ágil que el hombre de la sociedad civil. El hombre del estado natural, satisface sus necesidades de igual manera que el resto de las especies animales y, por este mismo motivo, sus deseos no se alejan de sus necesidades físicas más inmediatas. También, de acuerdo a esto, los únicos bienes que posee son alimentos, una hembra y reposo, mientras que los únicos males a los cuales teme son el hambre y el dolor. Esta poca o escasa diferenciación entre el hombre y los animales, propia del estado natural, es lo que, para Rousseau, permite que aquel no sea ni bueno ni malo y, por lo tanto, no tenga vicio ni tampoco virtud, salvo la piedad. Esta virtud, en la visión del autor, es compartida, por el hombre, con el resto de las especies animales y sirve para la conservación de la especie humana. Por consiguiente, la imagen que Rousseau presenta del ser humano en el estado natural es de simpleza y uniformidad y, más concretamente, de igualdad en el sentido de que todos los hombres viven de igual manera: se nutren de los mismos alimentos, hacen y quieren las mismas cosas. Así, las únicas diferencias posibles entre los individuos son aquellas instituidas por la propia naturaleza tales como la edad, la salud y las fuerzas corporales. &lt;br /&gt;  Por otra parte, Rousseau hace hincapié en señalar la libertad como un elemento clave del cual es dueño el hombre del estado natural. Además la libertad del hombre en el estado de naturaleza,  lo distingue no sólo de las demás especies animales sino también del hombre de la sociedad civil.  El hombre, en el estado natural, es libre, sostiene Rousseau, ya que puede elegir entre someterse o resistir. Yendo a un ejemplo concreto, expuesto por el autor, ante la amenaza que le presentan otros animales el ser humano puede optar entre huir o luchar. &lt;br /&gt;  Ahora bien ¿Cuál es la necesidad de que el hombre salga del estado natural para formar la sociedad civil? Ninguna parece decir Rousseau o, al menos, es lo que se desprende de su argumentación. En efecto, el autor sostiene que nada hay de obligatorio o forzoso en el hecho de que los hombres se asocien y, mas precisamente, no hay ningún móvil que lleve a los hombres a instituir la sociedad civil. Una muestra clara de esto la da Rousseau al referirse al lenguaje ya que sostiene que no está definida la cuestión en torno a si este precedió a la sociedad o si, por el contrario, esta es la que dio origen a aquel. Por lo tanto, el pasaje del estado natural a la sociedad civil ocurre, para Rousseau, de manera contingente o, en palabras de él, debido al “concurso fortuito de diferentes causas externas que podían no haber nacido nunca y sin las cuales el hombre natural hubiera permanecido eternamente en su condición primitiva” .  &lt;br /&gt;  En la segunda parte de la obra el autor trata que es lo ocurre a medida que el hombre sale del estado natural para entrar en la sociedad civil o, dicho en otros términos, a medida que se civiliza.  El avance progresivo que marca la salida del hombre del estado natural tiene como consecuencia, en la perspectiva de Rousseau, la aparición de la propiedad, el amor conyugal y paternal, la vanidad, el desprecio así como también de la vergüenza y la envidia en detrimento de la felicidad e inocencia (propias del hombre en el estado natural). Lo que marca la aparición de tales rasgos en la conducta del ser humano es la introducción de la moralidad en las acciones humanas, dirá Rousseau.  Esto establece en los hombres una distinción entre ser y parecer que da origen a vicios tales como la ostentación y el engaño. Sin embargo, la cuestión central es que la salida del estado natural conlleva la pérdida de la libertad natural humana.  El autor explica esto exponiendo que el avance de la civilización da surgimiento a nuevas necesidades y, principalmente, a la propiedad. Esta, como ya se dijo mas arriba, surge de manera contingente, casual a partir de la ventaja que empiezan a sacarse unos individuos sobre otros.  Así es como sostiene Rousseau que la aparición de vicios en la conducta humana, las múltiples nuevas necesidades del hombre, sumadas a la propiedad hacen que no sólo desaparezca la libertad sino que también, irrumpa una desigualdad que no estaba presente en el estado natural. Esta desigualdad, denominada por Rousseau “moral o política” brota del advenimiento de la sociedad civil y se liga directamente a ella. Como consecuencia de esto la desigualdad se legitima por medio de la institución del derecho de propiedad y del establecimiento de la ley. Es así que de la usurpación de algunos se crea y cristaliza un derecho que aparece como irrevocable. De este modo, afirma el autor, es como los hombres dejan de ser libres e independientes para estar sujetos los unos a los otros ya sea como señores o como esclavos.  &lt;br /&gt;  El objetivo político que se recoge en esta obra, a partir de la exposición del autor, es que no puede sostenerse que la sociedad civil y el estado sean algo natural o divino. Tampoco responden a una necesidad concreta a la que dan solución (como podrían ser la conservación de la vida o la propiedad).  Por el contrario ambos son  artificiales es decir, creados por el propio devenir del hombre y de manera contingente. Esto implica pensar en que la sociedad civil, el estado y, más genéricamente, podríamos decir el modo en el que el hombre vive son ilegítimos ya que no están fundados en un orden natural, divino o necesario. La conclusión directa que puede derivarse de tales supuestos es que Rousseau deja planteado que es posible que los hombres conformen una nueva sociedad civil en la que no impere la desigualdad (o al menos, no de una manera tan profunda que corrompa a los individuos) y se recupere (y garantice) la libertad propia del estado natural así como también, por esta vía, la felicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-4583754379648089974?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/4583754379648089974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=4583754379648089974' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4583754379648089974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4583754379648089974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/la-desigualdad-de-los-hombres.html' title='La desigualdad de los hombres'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnbQxSe-RkI/AAAAAAAAAAk/0Zsk-h9lWw0/s72-c/rousseau.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-2819310269560088474</id><published>2007-06-17T15:11:00.001-07:00</published><updated>2007-06-17T15:17:42.608-07:00</updated><title type='text'>Platón vs. Aristóteles</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWyVie-RhI/AAAAAAAAAAM/Rq1J39jxXMM/s1600-h/MiguelAngel.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWyVie-RhI/AAAAAAAAAAM/Rq1J39jxXMM/s320/MiguelAngel.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077160238033815058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué nunca Aristóteles estará de acuerdo con la idea de Platón de que la ciudad debe ser gobernada por los filósofos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción&lt;br /&gt;Aristóteles nunca estará de acuerdo con la idea de Platón de que la ciudad debe ser gobernada por los filósofos debido a que éste último sostiene un dualismo en su concepción política y, en términos generales, en todo su pensamiento filosófico, al que Aristóteles no adhiere al menos, en principio, de manera directa. Esto es lo que se intentará dilucidar en las líneas subsiguientes a partir de hacer una breve presentación del planteo político de Platón el cual, a continuación, será contrastado con el de Aristóteles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “dualismo” de Platón&lt;br /&gt;  El dualismo de Platón parte de la diferenciación clara y tajante entre el mundo de las cosas sensibles (donde todo es aparente, cambiante y confuso) y el mundo ideal o de las formas. En éste, de acuerdo a Platón, se encuentra la esencia inmutable de las cosas, lo permanente y lo que existe por sí mismo (ideas o formas) es decir, lo verdadero y mas próximo al Bien. Esta dualidad, que Platón establece en el plano gnoseológico, aparece también cuando centra su atención en la relación entre la filosofía y la sociedad, distinguiendo a los filósofos del resto de los hombres o, más exactamente, ciudadanos de la polis. Platón señala en el Libro VI de “La República” cuales son los rasgos, características o cualidades (virtudes) que posee un filósofo: “son filósofos aquellos capaces de comprender lo que existe siempre de una manera inmutable y no lo son aquellos que no pueden alcanzar este conocimiento y oscilan sin cesar entre lo múltiple y cambiante.”   De este modo nos encontramos por un lado, con la figura del filósofo como un individuo que posee el conocimiento (episteme) y es por esto el único que puede acceder a lo que existe de modo permanente y perfecto o sea, el único que puede contemplar las esencias del mundo de las formas y establecer con claridad (por medio de su voz) que es lo justo, lo bello y lo bueno. Además, indica Platón, el filósofo tiene una conducta moderada y mesurada en sus deseos e impulsos, desprendiéndose así de los placeres mundanos y alejándose de todas las causas de corrupción. Platón advierte que el número de filósofos en la polis es escaso y no es por lo tanto, algo que practique la masa de la polis o el vulgo. Por otro lado, aparece el ciudadano no filósofo como aquel individuo que se desenvuelve en el ámbito de la opinión (doxa) y por consiguiente, alejado del episteme o verdadero saber. Se detiene así en las apariencias es decir, en el mundo de las cosas sensibles donde todo es cambiante, contradictorio y confuso. Por otra parte, estar alejado de la filosofía (del Bien dirá Platón) es estar cerca de la sed de riquezas, de los placeres corporales y de las causas de corrupción. El ciudadano no filósofo constituye la figura predominante dentro de la polis ya que existe en mayor número y da lugar así al vulgo o “populacho” que, a diferencia del filósofo, no tiene voz sino solamente ruge (al igual que el resto de los animales, los esclavos y las mujeres).&lt;br /&gt;Del “dualismo” a las paradojas&lt;br /&gt;  De acuerdo con Wolin, el pensamiento político de Platón está atravesado por dos paradojas que, inferimos aquí, se desprenden del dualismo o separación en dos mundos señalada anteriormente. La primera paradoja está vinculada al hecho de que, a pesar de ser Platón el primer pensador en establecer el ámbito de “lo político” como algo (no regido por leyes naturales o divinas) sino propio y constitutivo de la vida de los ciudadanos en la polis, se niega a la actividad política como tal. “La debilidad fundamental de la filosofía política consistía en no lograr establecer una relación satisfactoria entre la idea de lo político y la idea de la actividad política”   afirma Wolin. Así, vemos que Platón hace una ruptura entre orden y acción ligando el primero al nivel del episteme y la segunda al de la doxa en lo que resulta ser, siguiendo a Wolin, “una ciencia enfrentada con su objeto.”  Esto conduce a pensar en que Platón descubre la esfera de “lo político” como algo específico, que garantiza un orden para la vida social en la polis pero que niega, a la vez, lo que en todo caso haría posible ese orden que es la acción de los ciudadanos o sea, la actividad política. &lt;br /&gt;  En segundo término, Platón sostiene que el mejor gobierno posible para la polis es el de los filósofos ya que estos gobernarían de acuerdo a sus virtudes y no a lo que demandan los ciudadanos (recordémoslo: alejados del Bien). En este sentido, el gobierno de los filósofos sería un nexo o ligazón entre el mundo de las formas y el mundo sensible o entre el Bien y el vulgo. Nos encontramos aquí con la segunda paradoja del pensamiento político de Platón ya que: “el gobernante llegaba a aprender, no observando la política ni actuando en ella, sino por medio de una educación que abarcaba todos los demás temas importantes excepto el político” . Se puede observar en Platón entonces que a pesar de aparecer la figura del gobernante y del arte (habilidad o capacidad) que este debe tener para gobernar, éste último elemento no se liga a la actividad política como tal, sino que se vincula al ámbito de la filosofía. Como consecuencia de este planteo es entendible la oposición, rechazo (y hasta incluso aversión) que manifiesta Platón al hablar de las asambleas de las polis y de la democracia en ebullición por entonces en las calles de la ciudad, donde participan los ciudadanos no filósofos. Estos, no tienen acceso al mundo de las formas (al Bien) sino que se detienen en las apariencias, están próximos a los placeres mundanos y, por consiguiente, no poseen el saber necesario para gobernar la polis. “Me quejo (…) de no hallar ninguna organización política entre las actuales que convengan a la naturaleza filosófica y ésta es la razón por la cual la vemos alterarse y corromperse.”  En resumen: Platón separa de modo lapidario quien puede gobernar la polis (filósofo) de quien no puede hacerlo y establece así un dualismo entre gobernante y gobernado.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “elemento común” de Aristóteles&lt;br /&gt;  En el pensamiento político de Aristóteles no aparece el dualismo de, su predecesor y maestro, Platón debido a que, en primer lugar, aquel no diferencia de manera tan contundente (como lo hace éste) entre los filósofos y los no filósofos. Aristóteles parte de establecer el elemento común de los seres humanos en general y de los ciudadanos de la polis en particular. Llega así a  la conclusión de que el ser humano es un “animal político o  sociable” por naturaleza, lo que implica considerar que el hombre se afirma como tal (realizando todas sus potencialidades naturales) sólo en la relación con otros es decir, en la polis. De acuerdo con Carnes Lord, podemos sostener por lo tanto que en Aristóteles “debe interpretarse la ciudad como algo que no existe sólo para vivir, sino para vivir bien, noble o felizmente.”   &lt;br /&gt;  En segundo lugar, para Aristóteles el hombre posee (dada su naturaleza) lenguaje o discurso (logos)  por medio del cual puede: “expresar el bien y el mal, y, por consiguiente lo justo y lo injusto.”    De este modo lo que en Platón era atributo del filósofo únicamente, en Aristóteles es común a todo ciudadano de la polis. Sin embargo, esto no quiere decir que Aristóteles proponga que todos los ciudadanos son filósofos por naturaleza o que cualquier ciudadano puede serlo. Más bien, Aristóteles concibe la razón del ciudadano como una razón práctica y ligada a la cotidianeidad de la ciudad antes que a la contemplación (como la concibe Platón).  &lt;br /&gt;  En tercer lugar, la actividad política no está pensada como propiedad exclusiva del filósofo sino que, por el contrario, es considerada como un medio para alcanzar el fin de la polis: la eudemonía o, permítase la expresión, “bienestar general”. En este sentido afirma Aristóteles: “es claro que de la virtud individual resulta una virtud general, que es el bien de todos.”   Por consiguiente, no hay en Aristóteles una segregación entre quienes deben ejercer la actividad política y quienes no ya que el ejercicio de esta, no depende de ciertos atributos, características o cualidades (virtudes) ajenas al vulgo o populacho (como postula Platón). La acción política, en Aristóteles, se liga al elemento común a todo ciudadano y que brota de su condición de “animal político”: el discurso o lenguaje (logos). &lt;br /&gt;  En cuanto al régimen político, Aristóteles, lejos de negar que ningún gobierno sea adecuado para la polis o de afirmar que solamente uno sea el mejor para la polis, asume una posición relativista o de realismo político. Aristóteles postula que un régimen político bueno o mejor para la polis es aquel que proporciona a los hombres el “bienestar general”. Ahora bien, éste no se alcanza con una única forma de gobierno sino que el régimen político puede adoptar tres formas distintas (monarquía, aristocracia o república) de acuerdo a las particularidades de la polis. Vemos así que Aristóteles parte de considerar el elemento real y concreto (organización de la polis) para definir, a partir de el, cuál es el régimen político adecuado y no, como hace Platón, pensar en una única forma de gobierno aplicable a cualquier tipo de organización social.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;  De acuerdo a lo expuesto mas arriba, resulta evidente porqué Aristóteles nunca podría estar de acuerdo con la idea de Platón de que la ciudad debe ser gobernada por los filósofos. Se ha intentado demostrar esto a partir de esbozar porqué Aristóteles no suscribe al dualismo platónico a la hora de pensar la política. Como reflexión final podríamos situar a Platón en la raíz del pensamiento político no democrático, derivado de que éste pensador fija una condición a priori necesaria y suficiente para gobernar y ejercer la actividad política (ser filósofo); se piensa así la política a través de una diferencia o un dualismo. Aristóteles en cambio, puede ser visto como un pensador democrático ya que establece la capacidad de gobernar y actuar políticamente a partir de un atributo común a todos los hombres es decir, lo que los iguala y no lo que los diferencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-2819310269560088474?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/2819310269560088474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=2819310269560088474' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/2819310269560088474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/2819310269560088474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/platn-vs-aristteles.html' title='Platón vs. Aristóteles'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWyVie-RhI/AAAAAAAAAAM/Rq1J39jxXMM/s72-c/MiguelAngel.bmp' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-2498758415658662413</id><published>2007-06-17T07:42:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T15:20:37.599-07:00</updated><title type='text'>La mercancía</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWzmie-RiI/AAAAAAAAAAU/SLgCcTBOSzw/s1600-h/Marx_04.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWzmie-RiI/AAAAAAAAAAU/SLgCcTBOSzw/s320/Marx_04.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077161629603218978" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esto es algo por desarrollarse iniciado a finales de 2005 luego de cursar el Taller de lectura crítica de "El Capital (Tomo I)"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La forma concreta más simple en la que se presenta la riqueza en las sociedades donde impera el modo de producción capitalista es la mercancía . Pero ¿Qué es la mercancía? Para esbozar un intento de respuesta a este interrogante partiremos de separar en la exposición los dos aspectos que, a simple vista, toda mercancía presenta y que son a saber: el de ser un objeto para el uso, en tanto satisface una necesidad humana cualquiera  y a la vez, el de ser un objeto cambiable, en la medida que puede intercambiarse por otra mercancía distinta y en una magnitud determinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Valor de uso contenido en la mercancía&lt;br /&gt;En principio la mercancía se presenta como algo, como una cosa exterior al sujeto y que a simple vista se diferencia por su corporeidad, por su materialidad de otros objetos. En primer lugar toda mercancía debe su razón de ser a que es un objeto para el uso  y, como cosa útil, tiene una determinación cualitativa característica en tanto puede constituirse como un objeto para el uso diferente a otros. La mercancía, presenta también, una determinación cuantitativa en tanto la capacidad, de satisfacer una necesidad humana, que encierra y que se presenta en una determinada proporción. Por lo tanto, la mercancía es un valor de uso porque contiene en su materialidad las determinaciones (cualitativa y cuantitativa) para ser un elemento que cumple una función social útil específica (cualquiera que sea esta) para quien se la apropia para sí en el consumo individual. El valor de uso contenido en la mercancía solo se hace efectivo en el consumo y se realiza de dos formas distintas que implican agotar o disminuir la materialidad que la mercancía tiene como cosa exterior, como objeto útil. Una manera de apropiar el valor de uso contenido en la mercancía supone saciar una necesidad directamente por medio del consumo individual, lo que implica que el sujeto se apropia de los atributos útiles contenidos en la mercancía incorporándolos para sí en este proceso(por ejemplo si se trata de un alimento comiéndolo). Otra manera consiste en satisfacer indirectamente la necesidad humana, es decir, mediante el consumo productivo del bien (por ejemplo herramientas, materias primas, etc.) posibilitando así la producción de otras mercancías y por lo tanto, otros valores de uso nuevos. &lt;br /&gt;    En segundo lugar la mercancía existe como tal debido a que es un producto del trabajo. ¿Cómo es el trabajo que produce mercancías? Ante todo el trabajo materializado en la mercancía es un gasto de fuerza humana de trabajo aplicada a un fin en particular, lo que da origen a un valor de uso específico distinto a otros. De este modo el trabajo hecho por el ebanista difiere del que realiza el herrero y por esto son distintos los productos que ambos trabajos generan. Vemos así que la mercancía, en tanto valor de uso, supone que en ella hay materializado trabajo concreto en una determinada magnitud, lo cual le permite constituirse como un objeto útil diferente a otros no solo sensorialmente, sino en cuanto a los atributos que posee para satisfacer una necesidad humana en particular. Esto implica que sólo importe ver acá la forma concreta del  trabajo contenido en la mercancía (aspecto cualitativo), en la medida que en la esfera del consumo (tanto individual como productivo) la satisfacción de cualquier necesidad en particular se subordina a las propiedades materiales útiles portadas en el cuerpo del valor de uso. El trabajo concreto generador de mercancía debe ser realizado en las condiciones medias imperantes en una sociedad y en una época dada, lo que no quiere decir más que el trabajo concreto que da origen a un cierto valor de uso requiere habilidades propias distintivas y específicas que lo definen vulgarmente como oficio o arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, considerada solo como valor de uso, se observa que nada diferencia a la mercancía de otros objetos que satisfacen necesidades humanas, no producidos por el trabajo (como por ejemplo el aire, el sol, un árbol que da sombra o un fruto) o producidos por el trabajo pero no para ser intercambiados por otros valores de uso (por ejemplo, si cocino en mi hogar para mis familiares creo un valor de uso que no lo destino al intercambio).&lt;br /&gt;  El valor de uso es el contenido material de la riqueza social tanto en la sociedad en la que impera el modo de producción capitalista como en las que no,  por lo que tenemos delante nuestro un rasgo genérico de la mercancía es decir, algo que se presenta como propio del genero humano, propio de la naturaleza del hombre y por lo tanto común a cualquier momento histórico y cualquier forma de vida humana que miremos. ¿Pero cual es la necesidad que tiene el valor de uso de ser una característica genérica del ser humano? Para respondernos esto debemos partir de considerar que es lo que distingue al género humano del resto de las especies animales. Si bien ciertas especies animales son capaces también de producir objetos útiles para sí mismas (el panal de las abejas o el dique de los castores), en el caso del hombre aparece el rasgo distintivo de poder representarse en su cabeza lo que hace antes de efectuarlo . Esto es, el hombre produce valores de uso mediante el trabajo, que realiza de manera conciente y voluntaria, logrando transformar el medio de algo ajeno a algo acorde a sus necesidades de vida, algo propio. Claro que este proceso no es realizado por los individuos de manera aislada uno con respecto al otro sino que cada acción individual, es la realización de una forma concreta útil de la fuerza total de trabajo que toda sociedad tiene para asignar en la producción de los distintos valores de uso. Si bien, como se dijo mas arriba, el contenido de la riqueza social en cualquier sociedad que observemos a lo largo del tiempo se representa en valores de uso, que es un valor de uso y que no lo es va a depender del tipo de sociedad de que se trate. De este modo lo que en una sociedad en particular puede representar una forma concreta de la riqueza social por ser un valor de uso, en otra sociedad puede representar solo un gasto inútil de fuerza de trabajo social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una muestra de cómo los valores de uso constituyen el contenido de la riqueza social, aparece reflejado si miramos una forma concreta de la pobreza en la sociedad actual. Cuando miramos a un linyera o un indigente lo que vemos es que cualquier individuo susceptible de ser catalogado de este modo es porque, más allá de su aspecto, no posee ningún valor de uso o los posee en escasa medida. Aun si tuviéramos en cuenta el aspecto para definir a una persona como portadora de tal condición, podemos deducir que (por ejemplo) la falta de aseo en su físico y en la vestimenta que pueda llevar puesta se debe a la falta de valores de uso tales como agua caliente, jabón, ropa limpia, etc. Con este sencillo ejemplo se puede apreciar como los valores de uso conforman el contenido material de la riqueza, viéndolo (en este caso en particular) por su manifestación contraria: lo que establece que corrientemente se catalogue, a simple vista, a un individuo como “pobre”, “indigente” o “linyera” es la falta de objetos para satisfacer necesidades humanas, es decir la ausencia de valores de uso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-2498758415658662413?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/2498758415658662413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=2498758415658662413' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/2498758415658662413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/2498758415658662413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/la-mercanca.html' title='La mercancía'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/RnWzmie-RiI/AAAAAAAAAAU/SLgCcTBOSzw/s72-c/Marx_04.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-3996868864748780169</id><published>2007-06-17T07:38:00.000-07:00</published><updated>2008-02-17T08:40:08.405-08:00</updated><title type='text'>Las retenciones al agro en la Argentina post convertibilidad</title><content type='html'>Monografía escrita en 2006 para la materia "Taller de lectura y discusión de textos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción:&lt;br /&gt;                      &lt;br /&gt;                       Con la salida de la convertibilidad, crisis mediante, ocurrida en Argentina en 2002 se inicia un período de recuperación y crecimiento de la economía nacional, hecho que se refleja en las altas tasas de crecimiento del Producto Bruto Interno (PIB) registradas desde aquel entonces a la actualidad (noviembre de 2006). &lt;br /&gt;  En lo que parecería ser, a simple vista, algo contrapuesto a la década del noventa, el estado nacional adopta a partir del 2002 una política cambiaria encaminada a sostener un tipo de cambio alto. Los gobiernos de Duhalde primero y luego el de su sucesor Kirchner, se encargaron de sustituir el anteriormente denominado “1 a 1” (vigente en la década del noventa) por el “3 a 1” de la actualidad. De este modo, lo que antes derivaba en un peso caro y una divisa internacional barata hoy aparece como su contrario: peso barato y moneda extranjera cara. Esto implica que el tipo de cambio vigente es un estímulo para las exportaciones ya que es elevado y, por lo tanto, el poder adquisitivo de la divisa internacional, en nuestra economía, es mucho mayor que antes. Lo que adquiere mayor relevancia aún, si se tiene en cuenta el escenario internacional favorable, que se configura al iniciarse el siglo, para la exportación de mercancías de origen agrario. &lt;br /&gt;  En este contexto, a la política cambiaria del “dólar caro” se le suma la aplicación de un impuesto sobre las exportaciones, denominado “derechos de exportación” o “retenciones a las exportaciones”.  Así, estamos frente a otro elemento que marcaría una distinción entre el actual gobierno y el de la década pasada. Ahora bien, visto desde este punto de vista, parecería que la aplicación de retenciones constituye toda una novedad en la historia argentina. Sin embargo ¿es la primera vez que se aplica un impuesto de este tipo? &lt;br /&gt;  La aplicación de retenciones parecería perjudicar a quienes exportan productos tradicionales (mercancías agrícolas) ya que estos no se quedan con todos los ingresos que podrían obtener, sino estuviera el impuesto. Ahora bien, ¿son afectados los intereses económicos de la cúpula exportadora de productos agropecuarios con la aplicación de los derechos de exportación? ¿Cuál es la participación de las exportaciones de productos primarios y agrícolas en el total de exportaciones de Argentina y el total de divisas generadas por las mismas?&lt;br /&gt;   El actual gobierno nacional no afecta, con la aplicación de retenciones, a la cúpula exportadora tradicional argentina debido a que, con las retenciones, el estado de lo que se apropia es una parte de la renta de la tierra y no del beneficio.  Para dar cuenta de estas afirmaciones, así como también a los interrogantes planteados mas arriba, el presente trabajo monográfico tiene los siguientes objetivos: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Analizar la balanza comercial para ver si efectivamente hoy la “manija” o el control de esta,  sigue estando en manos del sector agroexportador, al menos en lo que hace a su peso relativo en las exportaciones argentinas. &lt;br /&gt;2. Analizar la evolución en el monto aplicado en concepto de “derechos de exportación” sobre las exportaciones agrícolas, comparándolas con el resto de las exportaciones argentinas, en relación a la variación de precios y cantidades exportadas, desde de 2002 a la actualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   El desarrollo del presente trabajo monográfico está estructurado de la siguiente forma. En primer término se presenta el marco teórico a utilizar; luego indagaremos acerca de la composición de las exportaciones argentinas en la actualidad; posteriormente se hará mención a los  antecedentes históricos mas inmediatos de la aplicación de retenciones a las exportaciones; a continuación mostraremos cual ha sido la evolución de la aplicación de los derechos de exportación, desde la salida de la convertibilidad hasta la actualidad. En último término se presentan las conclusiones del trabajo y la bibliografía utilizada para la elaboración del mismo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marco teórico: &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                         En términos de Oscar Braun, el sector exportador de mercancías de origen agrario, denominado por él como “oligarquía terrateniente”, es quien tiene la “manija” de la balanza de pagos, debido a que la mayor parte de las exportaciones argentinas son bienes de origen agrario. Este aspecto, sumado a otros, es lo que da fundamento a Braun para caracterizar a la Argentina como un país “dependiente” situación que tiene, para el autor, dos consecuencias. La primera d es la de que, al igual que todo país dependiente, Argentina se encuentra en una condición de “explotación”, respecto de los países imperialistas (EEUU y países de Europa Occidental), que se traduce en guarismos tales como el egreso de utilidades y el deterioro de los términos del intercambio. La segunda consecuencia de la dependencia es, en el análisis Braun, el hecho de que “la tasa de crecimiento global de la economía está limitada por la tasa de crecimiento de los recursos externos (divisas) disponibles.”  Lo que el análisis hecho por Braun deja entrever es que habría una suerte de freno externo, no sólo al crecimiento económico, sino también al desarrollo del capitalismo para países como Argentina. Sin entrar con profundidad en esta cuestión, ya que escapa al objetivo de este trabajo, solamente nos importará señalar aquí que no suscribimos a tal posición teórica. Esto reside en el hecho de considerar que la acumulación de capital es un proceso de contenido mundial que toma forma en los espacios nacionales. Lo que supone considerar que no puede pensarse que la acumulación de capital es nacional en su esencia sino que, por el contrario, es una forma concreta más (por supuesto distinta a otras y con particularidades propias) del modo de producción capitalista, en su unidad mundial, que es su contenido. De modo que hablar de términos tales como “subdesarrollo” o “dependencia” es referirse, en definitiva, a eufemismos: países como la Argentina no se encuentran en una situación de “subdesarrollo” del capitalismo sino que por el contrario, forman parte de la plena expresión de éste. Dejando de lado este aspecto, nos interesa recuperar del planteo de Braun el concepto de “manija de la balanza de pagos”  (mas concretamente diremos aquí de la balanza comercial)  por parte del sector exportador tradicional, para analizar que ocurre hoy en la economía argentina en relación a la aplicación de retenciones sobre los productos agrarios vendidos en el exterior y cómo se ve afectado (o no) este sector con este tributo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  La aplicación de retenciones a las exportaciones implica una apropiación directa, por parte del estado de una porción de la renta de la tierra, generada por la venta en el exterior de mercancías agropecuarias (Iñigo Carrera; 2006) y (Costa, Kicillof y Nahón; 2004). La renta diferencial de la tierra está contenida en el precio de los bienes de origen agrario y esto, sumado a un contexto internacional favorable para estos productos, permite al estado nacional apropiarse, de manera directa, de una parte de este excedente bajo la forma de un tributo denominado “derechos de exportación” y conocido popularmente como “retenciones”. El caso contrario a tal situación, el de apropiación indirecta de la renta, ocurre cuando la autoridad económica mantiene un tipo de cambio apreciado y no aplica retenciones a las exportaciones (Iñigo Carrera; 2006). No será motivo del presente trabajo indagar en esta última forma de apropiación ya que no es la que actualmente el estado nacional emplea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        1. Quienes tienen hoy la manija de la balanza comercial argentina      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El plan económico del actual gobierno nacional incluye, entre otros aspectos, una política cambiaria que sostiene un tipo de cambio elevado, conocido popularmente como “modelo de dólar alto”. Esta política cambiaria o “modelo” que consiste en mantener cara la divisa internacional y, por lo tanto, barata la moneda nacional, en un contexto internacional favorable (precios en alza para los commodities), resulta un estímulo para las exportaciones en general y, en particular, para la de productos como la soja, el petróleo, harina, lácteos y aceites entre otros.  No obstante, estos últimos productos, así como también todos los derivados de la producción agraria, constituyen más de la mitad de las exportaciones totales argentinas desde (por lo menos) la salida de la convertibilidad (2002) hasta la actualidad. Este dato se corrobora fácil y rápidamente con sólo echar un vistazo a la composición de las exportaciones argentinas por grandes rubros (ver gráfico nº 1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gráfico nº 1&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hZ1s3qd7I/AAAAAAAAAAs/CtVG-S0lTcQ/s1600-h/Nueva+imagen.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hZ1s3qd7I/AAAAAAAAAAs/CtVG-S0lTcQ/s200/Nueva+imagen.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167979351520212914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  En la Argentina post convertibilidad, las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) solamente representan una tercera parte del total de los ingresos generados por exportaciones.  La producción exportable tradicional de Argentina está representada por los rubros “productos primarios” y “manufacturas de origen agropecuario” (MOA), que incluyen todos aquellos productos extraídos de manera mas o menos directa (es decir con mas o menos producción industrial) de la tierra pero, en definitiva, con aquella característica que usualmente es denominada por los economistas como “de poco valor agregado”. Esto no quiere decir mas que, en el proceso de elaboración del bien final, intervienen pocos eslabonamientos productivos (en comparación a otros tipos de bienes). Encontramos así, dentro de los productos primarios, artículos tales como animales vivos, miel, cereales, pescados y mariscos sin elaborar y también, semillas y frutos oleaginosos (sólo por nombrar algunos de los mas representativos). Por su parte, en las MOA, se ubican mercancías tales como carnes, grasas y aceites, lácteos,  pieles y cueros, etc. Estos últimos productos, si bien tienen algún grado mas de elaboración que los primarios, no llegan a tener todo el encadenamiento industrial de otros tipos de bienes.   &lt;br /&gt;  Dentro de lo que podrían considerarse exportaciones no tradicionales de Argentina tenemos por un lado las ya mencionadas MOI, las cuales abarcan productos como: químicos, textiles, maquinarias y aparatos, etc.; y por otro lado los combustibles y energía, que contienen en su parte mas significativa (por el ingreso en divisas generado hasta el año pasado) petróleo crudo y carburantes y muy poco de energía eléctrica (ver gráfico nº 2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gráfico nº 2&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hclc3qd9I/AAAAAAAAAA8/oRrmq7cbcvU/s1600-h/Nueva+imagen+(5).png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hclc3qd9I/AAAAAAAAAA8/oRrmq7cbcvU/s320/Nueva+imagen+(5).png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167982370882222034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Este último dato nos da, de nuevo, una evidencia de la importancia que tienen las exportaciones derivadas de la tierra. Por eso, si sumamos los ingresos generados por las exportaciones industriales por una parte y, por la otra, los obtenidos por las no industriales, obtenemos lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gráfico nº 3&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hc4s3qd-I/AAAAAAAAABE/UvN_UnFWpow/s1600-h/Nueva+imagen+(6).png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hc4s3qd-I/AAAAAAAAABE/UvN_UnFWpow/s320/Nueva+imagen+(6).png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167982701594703842" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;     Los datos obtenidos, acerca de la composición de la balanza comercial, permiten formular la afirmación de que, en la Argentina post convertibilidad, el sector social que detenta la propiedad de la tierra es quien, retomando el planteo de Braun, tiene la manija de la balanza comercial al capturar dos tercios del total de divisas generadas por las exportaciones argentinas. Esto adquiere mayor relevancia si a los productos de exportación tradicional (representados por los rubros “productos primarios” y MOA), les agregamos los incluidos en el rubro “combustibles y energía”. Los productos de la tierra explican buena parte de los ingresos obtenidos por exportaciones en la Argentina post convertibilidad debido a que, retomando el marco teórico, contienen en su precio de venta renta diferencial de la tierra (generada por las condiciones naturales y climáticas de gran parte de la geografía nacional). Sin embargo, si el foco de atención lo ponemos sólo en la producción exportable tradicional (productos primarios y MOA), excluyendo las mercancías agrupadas bajo el rubro “combustibles y energía”, se puede apreciar que las exportaciones argentinas tradicionales representan mas de la mitad del total del ingreso generado por venta de productos en el exterior (ver gráfico nº 4).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gráfico nº 4&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hjLc3qd_I/AAAAAAAAABM/gaz9sxpTH_0/s1600-h/Nueva+imagen+(7).png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hjLc3qd_I/AAAAAAAAABM/gaz9sxpTH_0/s400/Nueva+imagen+(7).png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167989620787017714" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Lo que el análisis del gráfico precedente arroja como conclusión directa (y apreciable a simple vista) es que, en la Argentina post convertibilidad, la manija de al menos la balanza comercial (por no decir del balance de pagos) sigue estando (como bien definiera Braun) en manos del sector exportador tradicional (o agroexportador), denominado popular e históricamente como “oligarquía terrateniente” o simplemente “sector terrateniente”. Este se compone de aquella clase o grupo social que detenta la propiedad de la tierra agraria y obtiene, por esta vía, la renta diferencial que la misma provee, a partir de la venta de las distintas mercancías que, a partir de la tierra, se producen (granos, carnes, cereales, etc.). La situación se ve mas agravada aún, siguiendo a Braun, si tenemos en cuenta que dentro de la exportación no tradicional, buena parte de la misma se compone por productos derivados de otras propiedades del suelo, distintas de las relacionadas con el cultivo o el ganado, que permiten la producción de petróleo, gas e hidrocarburos. Podemos dejar sentado así, sin temor a equivocarnos, que todo análisis de economía política de la situación argentina actual, debería tener en cuenta la dimensión que implica la tenencia de la tierra agraria y, además, la del suelo productor de hidrocarburos; como así también cómo es el proceso de apropiación, con las distintas pujas que esto genera, de la renta de la tierra (agraria y por hidrocarburos) por parte del estado y de los distintos sujetos sociales (terratenientes, clase obrera, pequeña burguesía, etc.) que intervienen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Antecedentes históricos recientes sobre la aplicación de retenciones al agro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La renta diferencial de la tierra, contenida en las mercancías agrarias exportadas, ¿es&lt;br /&gt;apropiada en forma completa por quienes venden los productos? La respuesta a esta pregunta es bastante obvia (y algo ya hemos adelantado en la introducción): no. El estado nacional se apropia de manera directa de una parte de la renta agraria, mediante el cobro de retenciones.&lt;br /&gt;     La aplicación de retenciones a las exportaciones de productos tradicionales (primarios y agrarios) por parte del estado, tiene dos antecedentes relativamente recientes, dentro de la historia económica de Argentina. El primero de ellos se ubica en el año 1967 cuando el entonces Ministro de Economía, Krieger Vasena, del presidente (de facto) Juan Carlos Onganía, aplica el tributo sobre productos tradicionales de exportación tales como el trigo, el maíz y la lana. El monto aplicado fue inicialmente de un 25% pero luego fue disminuyendo paulatinamente, conforme avanzaba el año 1967, para ubicarse en un 8%. Este porcentaje se mantiene sin mayores oscilaciones hasta 1976 cuando el gobierno del denominado “Proceso de Reorganización Nacional” elimina el impuesto. &lt;br /&gt;  El segundo antecedente histórico del tributo, podemos ubicarlo en la década del ochenta cuando el entonces gobierno radical, aplica el denominado “Plan Primavera” (agosto de 1988). Este plan económico incluía, entre otras medidas, la aplicación de retenciones al agro mediante la implementación de un tipo de cambio diferencial, para los productos agrícolas, inferior al tipo de cambio vigente en el mercado cambiario. En febrero de 1989 el “Plan Primavera” hace agua en el marco de un brote hiperinflacionario que echa por tierra todas las medidas del plan, entre ellas la aplicación de las retenciones a las exportaciones agrarias.&lt;br /&gt;  Durante la década del noventa, tanto el agro en particular como, en general, todas las exportaciones argentinas no resultaron afectadas de forma significativa por la aplicación de retenciones. Esto puede ser apreciado cuando se observa el porcentaje de ingresos fiscales generados por las retenciones, como porcentaje del PIB, durante la década del noventa. Es interesante destacar como se eleva este monto luego de la devaluación es decir, en la Argentina post convertibilidad (ver cuadro nº 1).  Lo que este hecho dejaría entrever es una muestra clara de lo importante que se ha vuelto, este recurso fiscal, en relación a la década anterior. Los ingresos generados por las exportaciones representan una importante fuente de recursos fiscales ya que los exportadores no se apropian del total de divisas, que obtienen por sus ventas en el exterior al tipo de cambio nominal vigente. El estado se queda con una porción o porcentaje de estos ingresos, en carácter de retenciones a las exportaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                     Cuadro nº 1&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;  Año monto   &lt;br /&gt;  1991 0,31   &lt;br /&gt;  1992 0,03   &lt;br /&gt;  1993 0,01   &lt;br /&gt;  1994 0,01   &lt;br /&gt;  1995 0,02   &lt;br /&gt;  1996 0,01   &lt;br /&gt;  1997 (:)   &lt;br /&gt;  1998 0,01   &lt;br /&gt;  1999 0,01   &lt;br /&gt;  2000 0,01   &lt;br /&gt;  2001 0,02   &lt;br /&gt;  2002 1,61   &lt;br /&gt;  2003 2,45   &lt;br /&gt;  2004  2,29   &lt;br /&gt;  2005 2,33   &lt;br /&gt;(:) :El número es, en valor absoluto, distinto de cero, pero menor que la mitad del último dígito utilizado.&lt;br /&gt; Fuente: Dirección Nacional de Investigaciones y Análisis Fiscal, en base a datos de la AFIP, ANSeS,  &lt;br /&gt;              Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las  Provincias, Oficina Nacional de Presupuesto&lt;br /&gt;              y otros organismos.     &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;3. Reaparición de las retenciones en la Argentina de la post convertibilidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ya hemos visto que la aplicación de las retenciones no constituye ninguna novedad, al menos en términos históricos, ya que otros gobiernos anteriores también las han implementado. Como también se ha expuesto mas arriba, las retenciones a las exportaciones agrarias surgen nuevamente a partir de la devaluación de la moneda doméstica, el mantenimiento de un tipo de cambio elevado y de un escenario internacional favorable. Resta ver ahora, sobre que productos exportables recae el impuesto y además, si el monto aplicado es uniforme o varía de una mercancía a otra.  &lt;br /&gt;           De acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Economía de la Nación, las retenciones a las exportaciones (denominadas “derechos de exportación”) se aplican a todos los productos, que se venden en el exterior, y están vigentes desde marzo de 2002 con los siguientes porcentajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las MOA:&lt;br /&gt;- Los granos, los aceites y subproductos derivados de la soja y el girasol abonan el 20% &lt;br /&gt;- Las carnes bovinas con hueso, carnes bovinas procesadas, conservas de carne bovina, un 15% &lt;br /&gt;- Los quesos pagan un 10% y el resto de los productos lácteos, el 15%. &lt;br /&gt;- Los cueros deben pagar el 5%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de los productos primarios:&lt;br /&gt;- Los productos regionales (frutas, hortalizas, miel, arroz, etc.) tienen un tributo del 10%.&lt;br /&gt;- Por la exportación de animales vivos de la especie bovina para consumo, los derechos de exportación son del 15 %  &lt;br /&gt;- Los cueros y pieles bovinos en bruto se pagan retenciones por el 15%.&lt;br /&gt;- Las semillas oleaginosas están gravadas con el 3,5%&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de los combustibles y energía:&lt;br /&gt;- El petróleo crudo está gravado al 25%. A partir del mes de agosto de 2004 se estableció una alícuota adicional al derecho de exportación cuando el precio del WEST TEXAS INTERMEDIATE (WTI) del barril supera los 32 dólares, de acuerdo a la siguiente escala:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rango de precio&lt;br /&gt;WTI Alícuota adicional&lt;br /&gt;u$s./barril&lt;br /&gt;32,01  a  34,99 3 %&lt;br /&gt; 35,00  a  36,99 6 %&lt;br /&gt; 37,00  a  38,99 9 %&lt;br /&gt;   39,00  a  40,99 12 %&lt;br /&gt;   41,00  a  42,99 15 %&lt;br /&gt;   43,00  a  44,99 18 %&lt;br /&gt;45,00  y  más 20 %&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Las gasolinas están gravadas al 5%. Tanto el gas licuado propano como el butano tienen un derecho del 20%.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las MOI:&lt;br /&gt;- Todos los productos deben pagar el 5% por derechos de exportación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Un análisis, a simple vista, de los datos precedentes habilitaría a pensar que la aplicación de las retenciones debe obedecer a algún criterio en particular debido a que no se aplica para todos los productos exportables, el mismo porcentaje. ¿Se trata de simplemente una decisión política, por parte de la autoridad económica, que favorecería a la exportación industrial en detrimento de la no industrial? En una primera instancia (y con una mirada superficial del asunto), todo parecería indicarnos que así es sobre todo si se mira la evolución en los precios, cantidades y valores de las distintas mercancías exportadas (ver cuadro nº 2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro nº 2&lt;br /&gt;Índices de valor, precio y cantidad de las exportaciones por grandes rubros, base 1993=100. Años 2000-2005*  &lt;br /&gt;Período Productos Primarios Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) Manufacturas de Origen Industrial (MOI) Combustibles&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt; Valor Precio Cantidad Valor Precio Cantidad Valor Precio Cantidad Valor Precio Cantidad&lt;br /&gt;2000  163,4 90,7 180,2 159,4 82,7 192,7 223,7 97,7 228,9 396,7 160,5 247,2&lt;br /&gt;2001  185,0 88,5 209,0 151,2 84,1 179,9 225,8 94,3 239,5 382,4 133,5 286,4&lt;br /&gt;2002  161,7 87,6 184,7 165,6 80,1 206,7 207,5 90,8 228,5 373,7 128,5 290,8&lt;br /&gt;2003  197,8 101,0 195,9 202,8 89,6 226,3 209,6 89,0 235,5 438,4 156,2 280,6&lt;br /&gt;2004* 209,4 108,2 193,5 242,4 97,3 249,0 259,6 95,9 270,8 501,4 200,6 249,9&lt;br /&gt;2005* 242,0 98,6 245,4 267,1 91,3 292,4 324,5 107,8 301,1 565,7 266,5 212,3&lt;br /&gt;* datos provisorios           &lt;br /&gt;Fuente: INDEC            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Sin embargo, una mirada un poco mas profunda (desde nuestra referencia teórica) nos invitaría a considerar la cuestión de la renta diferencial de la tierra, contenida tanto en la producción tradicional como así también en aquellos productos de exportación no tradicional y no industrial es decir, hidrocarburos y petróleo; renta que el estado nacional apropia de manera directa mediante la aplicación del impuesto. El ejemplo mas notable de este aspecto, lo encontramos en el monto aplicado sobre los productos que mejor han evolucionado en términos de precio, al iniciarse el presente siglo, el combustible (ver cuadro 2) y la soja y el girasol (aunque no disponemos de los datos).  El elevado monto de retenciones aplicado a tales productos podría obedecer, desde nuestra concepción teórica, a que el estado nacional se apropia de renta (o de una parte de ella) sin afectar el beneficio de los capitalistas; hecho que permitiría que la producción no cese. Del mismo modo, la aplicación de un 5% a la producción industrial exportable se explicaría, no por una apropiación de renta, sino más bien por la coyuntura internacional favorable y por el tipo de cambio elevado. Por este mismo motivo es que si bien todos los productos que se exportan son gravados con derechos de exportación, sobre algunos en particular recae un monto de retenciones que dobla o triplica ese gravamen. Por otra parte, otra cuestión que incide en el monto aplicado, pero que no desarrollaremos aquí, es la función que cumple la implementación de los derechos de exportación para evitar la subida de precios en el mercado interno. Esto adquiere mayor relevancia “en la medida en que los productos agropecuarios y principalmente la carne, son el bien-salario por excelencia, o sea, constituyen el 30% o el 40% del consumo real de la clase obrera, del proletariado argentino.”   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Quedará como cuestión pendiente, indagar acerca de cuál es la necesidad del estado nacional por aplicar este tipo de tributo y su impacto en la relación con el sector exportador tradicional. Además, si la apropiación directa de la renta agraria (definida de este modo en nuestro marco teórico) representada por la aplicación de retenciones, tuvo las mismas implicancias (en términos económicos y políticos) durante gobiernos democráticos, como el de Alfonsín y el de Kirchner, que durante un gobierno de facto como el de Onganía. Dicho en palabras más simples y más directas: ¿enfrentarse con el sector agroexportador es una característica única de gobiernos democráticos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de conclusión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una primera cuestión a tener en cuenta es que, en la Argentina post convertibilidad, el peso de las exportaciones tradicionales en particular y las derivadas de la tierra en general, es sumamente significativo: representan dos tercios del total de divisas generadas por exportaciones. En este contexto, no parecería ser casual que el sector sobre el que mayor porcentaje de retenciones recaiga sea este: la base de la economía argentina radica en la producción agraria la cual, dadas las actuales condiciones, parece ser la única capaz de competir en el mercado mundial. Sin embargo, las retenciones aplicadas al agro no parecerían afectar los intereses económicos inmediatos del sector exportador tradicional, ya que lo que el estado nacional obtiene (por medio del tributo) es una parte de la renta diferencial de la tierra y no del beneficio. Esto podría llegar a verse, en alguna medida, en el hecho de que el monto aplicado por derechos de exportación sea mayor sobre las exportaciones agrarias en general, que sobre las exportaciones industriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  En segundo término, lo que aparece como toda una novedad en la Argentina post convertibilidad (en comparación con la década del noventa): el establecimiento de retenciones a exportaciones tradicionales, ha sido utilizado con anterioridad tanto por gobiernos democráticos como por militares. Esto habilitaría a pensar que la relación del estado nacional con el agro ha sido siempre una relación con un grado de mas o menos tensión; la apropiación (directa o indirecta) de recursos generados por exportaciones agrarias se ha sucedido a lo largo de las distintas administraciones nacionales, sean estas militares o democráticas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  En última instancia, nos queda la inquietud acerca de cuál es la función que cumple la apropiación directa de la renta diferencial de la tierra, en el proceso de acumulación de capital en Argentina. Una posible punta, para un futuro análisis, nos la da la ya mencionada cuestión de cómo las retenciones sirven de ancla de precios, para el mercado interno, de las mercancías agrarias exportables. De este modo, el gobierno evita lo que sería (en caso de eliminarse el impuesto) una clara caída en el salario real; lo que podría estar indicándonos la necesidad del capital total de la sociedad, de que la fuerza de trabajo no se venda mas por debajo de su valor, de lo que se vende en la actualidad. Pero no entraremos en mayores conjeturas ya que exceden los límites del trabajo. Queremos que el trabajo sirva para generar nuevos interrogantes antes que para dar respuestas definitivas y acabadas, a una cuestión tan compleja y discutida como es la apropiación de la renta diferencial de la tierra en Argentina y, en particular, las retenciones al agro.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A N E X O&lt;br /&gt;Exportaciones F.O.B. de Argentina por tipo de bien      &lt;br /&gt;Millones de U$S                 &lt;br /&gt;                 &lt;br /&gt;Concepto 2000  2001  2002  2003  2004  2005            &lt;br /&gt;                 &lt;br /&gt;Productos Primarios 5.345,6  6.052,1  5.272,1  6.470,7  6.851,5  7.875,8            &lt;br /&gt;  Animales vivos 15,9  17,5  8,1  8,8  11,4  13,5            &lt;br /&gt;  Pescados y Mariscos sin Elaborar 590,4  708,7  481,7  621,9  476,5  440,8            &lt;br /&gt;  Miel 87,4  71,5  114,2  159,9  121,7  128,5            &lt;br /&gt;  Hortalizas, Legumbres sin Elaborar 210,2  233,5  184,1  187,5  198,7  238,4            &lt;br /&gt;  Frutas Frescas 416,0  505,9  389,6  473,2  548,1  687,0            &lt;br /&gt;  Cereales 2.419,1  2.447,8  2.127,2  2.307,3  2.690,4  2.808,3            &lt;br /&gt;  Semillas y Frutos Oleaginosos 1.016,8  1.401,1  1.288,0  1.995,6  1.832,0  2.443,7            &lt;br /&gt;  Tabaco sin Elaborar 120,8  162,1  147,1  151,1  184,2  211,8            &lt;br /&gt;  Lana Sucia 43,2  30,4  35,2  35,2  41,5  34,1            &lt;br /&gt;  Fibra de Algodón 53,3  73,1  12,1  2,3  10,8  24,9            &lt;br /&gt;  Material de Cobre y sus concentrados 307,0  346,7  437,3  473,7  664,7  761,9            &lt;br /&gt;  Resto Primarios 65,5  53,8  47,4  54,2  71,5  82,9            &lt;br /&gt;Manufacturas Origen Agropecuario 7.863,5  7.460,1  8.138,4  10.004,4  11.926,8  13.162,0            &lt;br /&gt;  Carnes 791,2  364,9  576,3  735,7  1.229,7  1.650,6            &lt;br /&gt;  Pescados y Mariscos Elaborados 242,7  237,7  235,1  254,7  322,1  352,2            &lt;br /&gt;  Productos Lácteos 320,9  284,0  301,7  270,9  525,4  599,9            &lt;br /&gt;  Otros Productos de Origen Animal 14,7  12,4  13,8  21,4  30,1  37,2            &lt;br /&gt;  Frutas Secas o Congeladas 35,2  31,0  42,1  54,6  63,4  95,6            &lt;br /&gt;  Té, Yerba Mate, Especies, etc. 64,7  67,0  60,5  53,4  61,2  67,7            &lt;br /&gt;  Productos de Molinería 158,3  145,1  115,4  86,2  92,3  97,3            &lt;br /&gt;  Grasas y Aceites 1.678,1  1.636,6  2.086,7  2.833,6  3.162,5  3.290,1            &lt;br /&gt;  Azúcar y Artículos de Confitería 137,9  120,6  158,4  131,7  146,7  221,2            &lt;br /&gt;  Preparados de Legumbres y Hortalizas 308,4  325,7  290,2  366,5  444,9  526,5            &lt;br /&gt;  Bebidas, Líq. Alcohólicos y Vinagre 215,2  209,8  173,1  216,9  274,5  361,9            &lt;br /&gt;  Residuos y desp.de la Ind.Alimenticia 2.431,1  2.627,7  2.790,0  3.507,0  3.845,4  4.032,2            &lt;br /&gt;  Extractos Curtientes y Tintóreos 39,8  39,7  34,7  33,9  35,4  38,7            &lt;br /&gt;  Pieles y Cueros 835,7  819,5  698,2  727,4  836,9  836,2            &lt;br /&gt;  Lanas Elaboradas 89,7  100,9  108,5  126,9  135,5  133,1            &lt;br /&gt;  Resto MOA 499,9  437,5  453,9  583,7  720,8  821,6            &lt;br /&gt;Manufacturas de Origen Industrial 8.230,0  8.305,6  7.601,3  8.046,9  9.616,4  11.939,3            &lt;br /&gt;  Productos Químicos y Conexos 1.386,6  1.432,1  1.343,8  1.560,4  2.017,7  2.299,9            &lt;br /&gt;  Materias Plásticas Artificiales 518,6  628,7  641,6  697,2  940,6  1.147,1            &lt;br /&gt;  Caucho y sus Manufacturas 166,3  151,1  168,2  160,1  191,2  254,5            &lt;br /&gt;  Manuf. de Cuero, Marroquinería, etc. 52,9  78,4  62,2  66,4  102,7  113,1            &lt;br /&gt;  Papel, Cartón, Imprenta y Publicaciones 427,3  357,8  333,3  388,7  482,2  494,6            &lt;br /&gt;  Textiles y Confecciones 304,7  263,9  227,4  210,8  272,0  290,7            &lt;br /&gt;  Calzados y sus Componentes 27,7  17,7  12,3  17,7  20,0  28,9            &lt;br /&gt;  Manuf.de Piedras, Yeso y Cerámicos 96,7  91,3  94,3  102,1  123,4  144,1            &lt;br /&gt;  Piedras y Metales Preciosos y Manuf. 102,3  103,9  114,7  115,5  139,6  149,3            &lt;br /&gt;  Metales Comunes y sus Manufacturas 1412,1  1444,8  1593,6  1544,7  1712,5  2316,5            &lt;br /&gt;  Máq.y Aparatos, Material. Eléctrico 1.102,4  1.125,1  938,9  864,7  1.062,9  1.321,9            &lt;br /&gt;  Material de Transporte 1.957,0  1.982,2  1.607,4  1.432,7  2.060,1  2.890,8            &lt;br /&gt;  Vehículos de navegación aérea, marítima y fluvial 318,9  231,5  105,1  535,6  47,0  96,7            &lt;br /&gt;  Resto MOI 356,5  397,1  358,5  350,2  444,5  391,2            &lt;br /&gt;Combustibles y Energía 4.901,9  4.724,9  4.638,8  5.416,8  6.181,0  7.129,3            &lt;br /&gt;  Petróleo crudo 2.808,8  2.363,3  2.231,1  2.296,4  2.263,1  2.509,0            &lt;br /&gt;  Carburantes 1.368,3  1.426,9  1.582,8  2.023,9  2.442,1  2.998,3            &lt;br /&gt;  Grasas y aceites lubricantes 53,7  69,2  55,5  89,9  107,9  136,6            &lt;br /&gt;  Gas de Petróleo y otros hidrocarburos 451,8  609,8  629,6  872,1  1.163,8  1.253,4            &lt;br /&gt;  Energía eléctrica 148,2  159,4  67,1  36,7  66,7  100,3            &lt;br /&gt;  Resto de combustibles 71,1  96,3  72,8  97,9  137,4  131,7            &lt;br /&gt;                        &lt;br /&gt;TOTAL 26.341,0  26.542,7  25.650,6  29.938,8  34.575,7  40.106,4            &lt;br /&gt;Fuente: INDEC                 &lt;br /&gt;Total rubro "Combustibles y Energía"    &lt;br /&gt;producto/año 2002 2003 2004 2005&lt;br /&gt;  Petróleo crudo 2.231,1  2.296,4  2.263,1  2.509,0 &lt;br /&gt;  Carburantes 1.582,8  2.023,9  2.442,1  2.998,3 &lt;br /&gt;  Grasas y aceites lubricantes 55,5  89,9  107,9  136,6 &lt;br /&gt;  Gas de Petróleo y otros hidrocarburos 629,6  872,1  1.163,8  1.253,4 &lt;br /&gt;  Energía eléctrica 67,1  36,7  66,7  100,3 &lt;br /&gt;  Resto de combustibles 72,8  97,9  137,4  131,7 &lt;br /&gt;Fuente: INDEC    &lt;br /&gt;Exportaciones de Argentina por tipo de bien   &lt;br /&gt;Millones de Dólares    &lt;br /&gt;EXPORTACIONES Total Productos Primarios MOA MOI Combustibles y Energía&lt;br /&gt;total 2001 26.598,3 6.083,5 7.449,5 8.293,8 4.783,8&lt;br /&gt;total 2002 25.709,3 5.308,6 8.159,7 7.627,7 4.613,3&lt;br /&gt;total 2003 29.565,7 6.459,9 9.990,9 7.703,3 5.411,7&lt;br /&gt;total 2004 34.550,2 6.850,4 11.954,1 9.550,2 6.195,5&lt;br /&gt;total 2005 40.106,4 7.875,9 13.162,1 11.939,2 7.129,4&lt;br /&gt; 2006 (ene-ago) 29.547,2 5.885,2 9.623,0 9.188,1 4.865,0&lt;br /&gt;totales 159.478,8 32.380,0 52.889,8 46.008,5 28.214,9&lt;br /&gt;Fuente: INDEC.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía utilizada: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “Crisis y perspectivas del capitalismo argentino”; Iñigo Carrera, Juan, Realidad Económica, Buenos Aires, N° 171, abril/mayo 2000, pp. 52-75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “El capitalismo argentino en crisis”; Oscar Braun, Siglo XXI Editores, Buenos Aires (1973)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;• “El plan económico del gobierno popular”; Oscar Braun, Editorial El Coloquio, Buenos Aires (1974)&lt;br /&gt;vista Realidad Económica Número 203 1º de abril al 15 de mayo 2004&lt;br /&gt;• “Estimación de la renta de la tierra agraria y de la ganancia del capital industrial en Argentina 1882-2004. Fundamento, método y resultados”;  Iñigo Carrera, Juan, ponencia presentada en las XX JORNADAS DE HISTORIA ECONOMICA, Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, octubre de 2006. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000)”; Rapoport, M: Ediciones Macchi, Buenos Aires (2000)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “La política económica en una sociedad conflictiva. El caso argentino”; Mallon, R. y Sourrille, J. (1973), Siglo XXI Editores, Buenos Aires&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “Las consecuencias económicas del Sr. Lavagna. Dilemas de un país devaluado”; Augusto Costa,  Axel Kicillof  y Cecilia Nahón, Revista Realidad Económica, Buenos Aires, Número 203 1º de abril al 15 de mayo 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• “Shock externo y desequilibrio fiscal. La macroeconomía de América Latina en los ochenta. Los casos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y México”; Damill, M., Fanelli, J. M., Frenkel, R. documento de la División de Desarrollo Económico, CEPAL, Buenos Aires (1994).   A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sitios de Internet consultados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.cema.edu.ar/ceieg/arg-rree &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.cenda.org.ar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.indec.gov.ar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.mecon.gov.ar/cuentas/internacionales/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-3996868864748780169?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/3996868864748780169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=3996868864748780169' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3996868864748780169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/3996868864748780169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/las-retenciones-al-agro-en-la-argentina.html' title='Las retenciones al agro en la Argentina post convertibilidad'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/R7hZ1s3qd7I/AAAAAAAAAAs/CtVG-S0lTcQ/s72-c/Nueva+imagen.png' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-7443175561821342660</id><published>2007-06-17T07:34:00.000-07:00</published><updated>2007-06-18T11:45:21.669-07:00</updated><title type='text'>Crónica de una devaluación anunciada</title><content type='html'>Monografía escrita en 2004 para la materia "Economía IV"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción:&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;   Este trabajo presenta una caracterización de los principales fundamentos teóricos que dieron origen y justificaron dos políticas económicas de estabilización aplicadas en la Argentina en los últimos treinta años. Me centrare en analizar lo ocurrido con   la pauta cambiaria (popularmente conocida como “la tablita”) implementada durante la ultima dictadura militar y el régimen de caja de conversión o convertibilidad, aplicada durante el gobierno de Menem. Estas políticas estabilizadoras se implementaron con un mismo objetivo explicito: reducir la inflación mediante la apertura comercial y la fijación del tipo de cambio nominal. Lo que interesa abordar aquí es cuales fueron los supuestos teóricos más importantes a partir de los cuales se diseño y se impulso este tipo de políticas estabilizadoras, que representaron un cambio en la concepción teórica ortodoxa, en materia de política económica para los denominados países “emergentes”.     &lt;br /&gt;  Ambas políticas parten de un mismo núcleo teórico que les dio origen pero sin embargo, se diferenciaron en su implementación y en su evolución con similares efectos sobre la economía real. Se analizara en que contexto y cual fue la evolución de cada una de las dos políticas económicas que concluyeron en un inevitable y anunciado final en común: la devaluación de la moneda o el retorno al tipo de cambio “de equilibrio”. Se intentara indagar acerca de cuales fueron las causas que posibilitaron que un régimen monetario pudiera sostenerse por un periodo mas largo de tiempo que el otro. &lt;br /&gt;  Por ultimo se intentara demostrar como a partir de lo ocurrido con la aplicación de ambas políticas económicas, la experiencia histórica se encargo de refutar lo postulado por la ortodoxia tanto en términos de diagnostico como de recomendación de política económica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1. Principales supuestos teóricos de las políticas estabilizadoras basadas en el tipo de cambio como ancla nominal de los precios&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Primer supuesto: “Suply side economics o teoría de la oferta” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;    Esta teoría postula básicamente, que toda devaluación de la moneda es inútil en la medida que toda depreciación del tipo de cambio es seguida de un inmediato brote inflacionario que anula sus efectos. De acuerdo con esta concepción se supone que la causa directa de la inflación es la devaluación y no el aumento en la emisión de dinero, como sostiene la primer versión de la teoría cuantitativa del dinero (esbozada por Hume).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Segundo supuesto: Enfoque monetario del balance de pagos I   &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  El enfoque monetario del balance de pagos plantea que con el proceso de globalización financiera, iniciado en los setenta, se superarían las restricciones del balance de pagos sobre el crecimiento que tradicionalmente mantuvieron los países de América Latina en la medida en que estos desrregularan sus sistemas financieros y abrieran la cuenta capital del balance de pagos a los flujos de capitales del resto del mundo. De este modo ante el ingreso de capitales en la región, los problemas de insuficiencia de divisas, característicos de la ISI (Industrialización Sustitutiva de Importaciones), dejarían de ser un obstáculo, al proveer a las economías de la región de los recursos necesarios para cerrar la llamada “brecha externa.” La oferta monetaria se vincula al saldo neto de los flujos de capitales. Por otra parte, se supone que una mayor emisión de moneda (provocada por un ingreso de capitales) no produce inflación sino que más bien  revela una mayor preferencia por liquidez y, además, no afectaría en última instancia la causa de la inflación que es la devaluación.&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer supuesto: Ley del precio único &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;  La ley del precio único sostiene la convergencia entre los precios domésticos y los internacionales, en términos de una misma moneda, a través de la competencia. Para que esta convergencia se haga efectiva es necesario en primer lugar la apertura comercial, de manera que la producción local pueda competir con las mercancías del resto del mundo y de este modo crear las condiciones para que se iguale la tasa de inflación domestica con la internacional. &lt;br /&gt;  En segundo lugar el tipo de cambio nominal debe estar fijo o al menos tener un ritmo de devaluación progresivo que sea inferior al ritmo con que convergen la tasa de inflación domestica con la internacional. Esta segunda condición, de un tipo de cambio nominal fijo o cuasi-fijo se hace necesaria en la medida que permite el ancla nominal de los precios, ya que en definitiva (y de acuerdo al primer supuesto) se frena la causa última de la inflación que es la devaluación.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Cuarto supuesto: Enfoque monetario del balance de pagos II &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;   El tipo de cambio mide el valor de la moneda domestica en relación a las monedas del resto del mundo y en particular del dólar. Se habla de tipo de cambio real cuando consideramos en términos de bienes y de precios relativos cual es el poder de compra que tienen las divisas en la economía domestica. Ahora bien, si se cumplen el segundo y tercer supuesto es muy factible que se genere un déficit en la balanza comercial del siguiente modo. La caída (en moneda local) del precio de las mercancias que pueden sustituirse por importación, es decir bienes transables, debido a la competencia de la producción local con la importación con un tipo de cambio nominal fijo o casi-fijo, deriva en una apreciación del tipo de cambio real. En este contexto y pensando en una economía que exporta bienes primarios, al crecer el producto el incremento de las importaciones es mayor que el de las exportaciones. El enfoque monetario del balance de pagos reconoce que el atraso cambiario no seria una restricción por mas déficit comercial que provoque porque, junto con el precio de los bienes transables se reduce también(a causa de la apreciación cambiaria) el costo de los prestamos en el exterior, lo que estimula la entrada de capitales y permitiría equilibrar el balance de pagos y sostener la liquidez del lado real de la economía, además de otorgar mayores fuentes de financiamiento a las empresas locales para realizar inversiones.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Quinto supuesto: Modelo Mundell-Fleming de tipo de cambio fijo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;    Este modelo supone que una economía abierta con un tipo de cambio fijo(y perfecta movilidad de capital) posee un mecanismo endógeno de ajuste para mantener la paridad cambiaria. Este mecanismo consiste en que cualquier contracción monetaria, eleva de la tasa de interés y la ubica por encima de la internacional lo que provoca el ingreso de capitales en la economía. Como consecuencia de esto el exceso de demanda de moneda local y el aumento en las reservas obliga a una expansión en la emisión de dinero para mantener el tipo de cambio, lo que reduce la tasa de interés hasta el punto en que se iguala con la internacional. &lt;br /&gt;  Del modelo Mundell-Fleming se deducen dos conclusiones:&lt;br /&gt;* Una caída del producto, con su consiguiente disminución de  la demanda de dinero para transacciones (y su efecto contractivo sobre la oferta monetaria), seria superada mediante el mecanismo endógeno de ajuste del modelo. &lt;br /&gt;* La posibilidad de hacer política monetaria queda reducida por no decir nula, en la medida que lo único que  debe hacer el banco central es emitir moneda para mantener el tipo de cambio a la paridad nominal vigente.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Sexto supuesto: Regla de currency board&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;    En las fases de retracción de los flujos de capital, la función preventiva de la política monetaria opera a través del aumento de la tasa de interés por arriba del nivel determinado por la tasa de interés mas la prima de riesgo país. La tasa de interés domestica debe elevarse lo necesario para retener los capitales y evitar la caída del nivel de  reservas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Séptimo supuesto: inflation targeting&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;    La política monetaria debe limitarse a un único objetivo antiinflacionario. Esto implica la absoluta independencia del banco central con respecto a la autoridad económica, meta que se logra en función de que se sostiene un tipo de cambio fijo o casi-fijo y la emisión monetaria por lo tanto, se subordina a la variación en la acumulación de reservas internacionales. De este modo la oferta monetaria se convierte en una variable exógena, es decir, que no puede ser controlada por la política económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2. Las experiencias en Argentina  de políticas estabilizadoras basadas en el tipo de cambio como ancla nominal de precios&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2.1. La pauta cambiaria o “tablita” (1978 – 1981)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;2.1.1. Contexto internacional: durante la década del 70 se desarrolla la llamada “globalización financiera”. En términos generales, este proceso consistió en el aumento en el volumen y en la velocidad de las transacciones financieras a nivel mundial y principalmente entre las economías centrales. En términos generales se genera una gran masa de recursos líquidos, explicada en parte por el fuerte aumento del precio del petróleo, que origina un flujo de capitales hacia Latinoamérica que es mas grande del que los sistemas financieros de los países de la región podían absorber. En este marco el gobierno militar de Argentina, al igual que los gobiernos de Chile y Uruguay, adopta la estrategia de apertura al ingreso de capitales basada en la integración financiera. Esta estrategia implico que la desregulación financiera tuviera como prioridad la liberalización de la tasa de interés domestica y una apertura prácticamente irrestricta al ingreso de capitales en la economía con el objetivo de estabilizar antes que de lograr crecimiento del producto. Esto hizo que la tasa de interés domestica se elevara notablemente en relación a los niveles que mantenía anteriormente a la vez que se permitió la libre  entrada y salida de capitales del resto del mundo. &lt;br /&gt;2.1.2. En que consistió la pauta cambiaria: en diciembre de 1978 el gobierno militar dio a conocer la implementación del programa de pauta cambiaria, pero empezó a operar efectivamente en enero del siguiente año. El programa de pauta cambiaria o “tablita” implico la fijación del ritmo de devaluación del tipo de cambio nominal de manera progresiva y cada vez menor. Se establecieron así, pautas de las futuras devaluaciones del peso que deberían finalizar en el momento en el cual la moneda local alcance el tipo de cambio de equilibrio. Este momento, en el cual la devaluación seria igual a cero, llegaría en el momento en el que la tasa de inflación domestica se igualara con la internacional. Para que esta convergencia pudiera hacerse efectiva se estableció una reducción gradual de los aranceles de importación de manera que la producción local reduzca sus precios mediante la competencia con mercancías importadas.&lt;br /&gt;2.1.3.  La aplicación de la pauta cambiaria y sus efectos: la implementación de la pauta cambiaria no logro la ansiada convergencia entre los precios domésticos y los internacionales porque la brecha en la evolución de los precios de los bienes transables con respecto a la de los no transables (servicios, algunos bienes industriales, activos de la construcción, etc) no pudo reducirse. A fines de 1979 se hizo evidente que las medidas implementadas no estaban dando los resultados anunciados por la autoridad económica: la inflación prácticamente no cayo(paso del 176% anual, en 1978, al 160% anual durante el año siguiente). Sin embargo como se puede apreciar en el cuadro 1, la inflación comenzó a descender, levemente y sin evitar la acumulación de mayor atraso del tipo de cambio, en noviembre de 1979, cuando se estabilizo en cerca del 4,5% mensual. Por otra parte, durante el año se había acumulado un importante atraso cambiario lo que se evidencia en el saldo del balance comercial que paso de tener un superávit de 2500 millones, en 1978, a un déficit de la misma magnitud en 1980. &lt;br /&gt;  El progresivo retraso cambiario empezó a estimular la suposición de una modificación del cronograma de devaluaciones, introduciendo un factor de riesgo que crecía con la persistente apreciación de la moneda local. Este riesgo elevaba la tasa de interés, impidiendo la convergencia de la tasa de interés domestica con la internacional, lo que sumado a un contexto internacional de abundante liquidez, incentivo el ingreso de capitales en la economía contribuyendo a generar mayor inestabilidad ya que al retirarse estos, se llevarían mas divisas de las que habían ingresado debido a la ganancia obtenida en el periodo de colocación financiera.   &lt;br /&gt;2.1.3. Como funciono la pauta cambiaria: La implementación de “la tablita” estuvo acompañada de un favorable contexto internacional. Al ya mencionado marco externo de liquidez internacional debe sumársele el muy buen desempeño de las exportaciones debido a la colocación de productos agropecuarios en nuevos mercados(como la URSS) y al mejoramiento en los términos del intercambio. Por lo que el crecimiento de las exportaciones se baso en mayores cantidades y en mejores precios, situación que se prolonga hasta 1981. &lt;br /&gt;  Los días de “la  tablita” y de la apreciación cambiaria estuvieron contados en el momento en que cambia el contexto internacional en 1980. En primer lugar, la nueva política económica impulsada por EEUU implico una fuerte alza en la tasa de interés, lo que modifico el funcionamiento de los mercados financieros mundiales. La consecuencia mas notable para los países en desarrollo fue que el acceso al crédito internacional no solo empezó a ser escaso sino que se encareció considerablemente. La importancia de los flujos internacionales de capital era crucial para Argentina debido al déficit comercial y al saldo negativo de la cuenta corriente, sobre esta ultima se hicieron mas pesados los pagos de intereses de la deuda publica acumulada, contraída con el resto del mundo,  multiplicados por el alza de la tasa de interés internacional.&lt;br /&gt;  En segundo lugar, los términos del intercambio empiezan a desmejorar con el consiguiente perjuicio para la obtención de divisas indispensables para el sostenimiento de la paridad cambiaria vigente. &lt;br /&gt;  En tercer lugar, de acuerdo con Mario Rapoport, el detonante que hizo que la complicada situación financiera local se transformara en una verdadera crisis, fue la quiebra en marzo de 1980 del mayor banco local privado, el Banco de Intercambio Regional (BIR). Este hecho tuvo como consecuencia un fuerte drenaje de divisas debido a una fuga de capitales desencadenada por una suerte de “efecto manada” ante la evaluación del mercado de falta de solvencia de “la tablita”. Las reservas del gobierno descendieron en casi 2800 millones de dólares, a pesar de que el endeudamiento del sector público creció en casi 4500 millones. Frente a esta situación el gobierno militar no practico una modificación sustancial de su política económica. Las medidas adoptadas intentaron actuar sobre la coyuntura pero finalmente no hicieron mas que prolongar la agonía de un final anunciado: la salida del esquema cambiario vigente. En un primer momento se intento restablecer la tranquilidad a través de la garantía oficial plena de los depósitos, medida que según Rapoport antes que devolver la confianza contribuyo a desnudar la debilidad del sistema financiero local. Luego, para frenar el drenaje de divisas, se incremento la tasa de interés domestica profundizando aun mas el cuadro recesivo de la economía y dejando intactas las condiciones que dieron origen a la crisis. En abril de 1981,  con Sigaut al frente del ministerio de economía, se devaluó la moneda en un 28% eliminando la tablita cambiaria.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuadro 1: Evolución del PBI y Tasas de Inflación (en tasas de variación anual).&lt;br /&gt;2.2. La Convertibilidad (1991 – 2002)&lt;br /&gt;2.2.1. Contexto internacional: A comienzos de la década del noventa el contexto financiero internacional cambia de manera favorable para los denominados países emergentes. Este hecho se refleja en la drástica caída de las tasas de interés internacionales a partir de 1989, lo que provoco un nuevo flujo de capitales hacia los países en desarrollo o emergentes y en particular hacia las economías de América Latina.&lt;br /&gt;2.2.2. En que consistió la convertibilidad(diferencias con la pauta cambiaria): En abril de 1991 se pone en marcha el Plan de Convertibilidad con el objetivo central, una vez mas, de estabilizar la economía(en el sentido ortodoxo del termino)  jaqueada por dos sucesos hiperinflacionarios en 1989 y en 1990. La convertibilidad fijó como paridad cambiaria 10000 australes por dólar en un primer momento y luego, al cambiar el signo monetario local, un peso por un dólar. De igual manera que su antecesora “tablita” la convertibilidad dispuso del tipo de cambio como ancla nominal de los precios, sin embargo la implementación de esta ultima fue diferente. En primer lugar se estableció una paridad cambiaria fija, lo que implico que no se programo ningún tipo de devaluación futura, razón por la cual se anularon las indexaciones, intentando evitar la traslación de la inflación pasada hacia el futuro. &lt;br /&gt;  En segundo lugar se adopto un régimen de caja de conversión, por lo que se prohibió la emisión de dinero no respaldado en un 100% por reservas de libre disponibilidad (oro, divisas, títulos de otros países y títulos nacionales emitidos en moneda extranjera). De este modo la política monetaria se volvió completamente pasiva y en este sentido también hay otra diferencia con la tablita ya que esta última no impedía tan estrictamente la expansión de la base monetaria sin respaldo, en la medida que suponía devaluaciones nominales progresivas.  &lt;br /&gt;  En tercer lugar la apertura comercial fue aplicada de forma mas abrupta en la Convertibilidad, lo que se tradujo en una fuerte caída en el precio de los bienes transables (y por lo tanto en apreciación cambiaria) mientras que el precio de los bienes no transables subió considerablemente. A pesar de esto el plan de convertibilidad resulto mucho mas efectivo, que su predecesor, para controlar la inflación (datos que pueden observarse en el cuadro 2). La inflación del Índice de Precios Mayoristas (IPM) cayo de un 37,2%  mensual en febrero de 1991, a menos del 1% mensual en los años siguientes siendo incluso negativo en algunos momentos. Esto se explica por el hecho de que el IPM esta compuesto de gran cantidad de bienes y servicios transables. El Índice de Precios al Consumidor (IPC), por su parte, creció en un 58,5% hasta 1994 año en que este índice converge con el IPM. Este fuerte crecimiento inicial del IPC se debe por que la composición de bienes y servicios del índice incluye una gran proporción de no transables. &lt;br /&gt;   Por ultimo, la convertibilidad (al igual que la tablita) requirió para su implementación de la apertura plena de la cuenta capital. Sin embargo la desregulación financiera, en la convertibilidad, llevo a una progresiva dolarización de las relaciones financieras internas lo que hizo mucho mas dramática y costosa el abandono del régimen de caja de conversión que de la pauta cambiaria. &lt;br /&gt;2.1.3. Como funciono la convertibilidad: dentro del ya señalado contexto internacional financiero favorable, el gobierno menemista implemento junto a la convertibilidad un programa de privatizaciones y de apertura financiera. De este modo la economía capto una importante cantidad de divisas en el primer tramo de la década hasta 1994. Durante este periodo la estabilidad de precios se combino con altas tasas de crecimiento, explicadas por el crecimiento de la cantidad de dinero y de crédito al consumo, lo que conjugado con la caída de la tasa de interés local e internacional,  impulso la expansión de la demanda agregada y del nivel de actividad. En esta fase del ciclo (entrada de capitales) la fragilidad externa de la economía aumento por un lado, por el incremento del déficit en cuenta corriente (que se explica por el saldo comercial desfavorable y por el pago de intereses de servicios financieros) y por otro, por el aumento en el stock de deuda. Además el desempeño macroeconómico se torno mas vulnerable en la medida en que los cambios en los estados de opinión (efecto “manada”)  son capaces de alterar la disponibilidad de divisas. &lt;br /&gt;  De igual manera que con la pauta cambiaria, la suerte de la convertibilidad cambia al modificarse el contexto financiero internacional. En 1994 EEUU aumenta su tasa de interés afectando las condiciones de liquidez mundial y en particular a México, país que debió abandonar su política de tipo de cambio fijo. Para Argentina la situación era la misma que la de su par latinoamericano y todo parecía indicar que al igual que la tablita, la convertibilidad llegaba a su fin ya que los capitales empezaron a dejar la economía por lo que las divisas disminuyeron considerablemente y el tipo de cambio no se podría sostener en la paridad fijada. Sin embargo, la convertibilidad pudo sobrevivir gracias a los fondos suministrados por el FMI que permitieron cambiar rápidamente el estado de las expectativas (frenando el efecto “manada”) y frenar la declinación del nivel de actividad interna. A partir de este momento se inicia una nueva fase expansiva del producto (posibilitada, principalmente por el endeudamiento externo del sector publico) en donde se inicia la misma secuencia: aumento de la oferta monetaria, crecimiento del crédito y del consumo, expansión del nivel de actividad y de la demanda agregada, deterioro de la balanza comercial e incremento del déficit en cuenta corriente. Esta situación se sostiene hasta 1998, año en el cual los capitales privados dejan de ingresar en cantidades importantes para luego iniciar una nueva fase del ciclo (salida de capitales) que se acelera con mayor intensidad hasta 2001. El endeudamiento del sector publico continua incrementándose pero no basta para cubrir el drenaje de divisas ocasionado por la salida de capitales privados. No por casualidad los capitales dejan de fluir hacia Argentina en 1998. Es a partir de este año que se suceden tres crisis externas que debilitaron cada vez mas profundamente la posibilidad de sostener el régimen de caja de conversión. La primera de estas crisis fue la de los países del sudeste asiático a fines de 1997, que no pareció herir de muerte a la convertibilidad sino que mas bien, de acuerdo con Daniel Heymann, pudo haber inducido “conductas precautorias por parte de muchos agentes”*. La segunda de estas crisis, la de Rusia en agosto de 1998, inicia el ya mencionado éxodo de capitales de la economía. La tercera es la crisis brasilera en enero de 1999, cuyo impacto fue mas notorio no solo por afectar el lado monetario de la economía Argentina sino porque tuvo repercusiones en el lado real. Brasil, principal socio comercial de Argentina, no solo tenia su economía en un estado recesivo (con la consiguiente disminución de compra de productos locales) sino que la devaluación del real dejaba a la Argentina con menor competitividad. Desde fines de 1999 cambia la administración del ejecutivo nacional y no se muestra proclive a modificar el régimen de caja de conversión sino que por el contrario adopta medidas que contribuyen a agravar el contexto recesivo de la economía. El diagnostico oficial concebía la continuidad de la convertibilidad en la posibilidad de reducir el déficit fiscal para de este modo captar nuevos fondos para el sostenimiento de la paridad cambiaria. Pese a conseguir cierto financiamiento por parte de los organismos multilaterales de crédito, estos fondos no bastaron para cubrir el descenso de divisas que se acelero fuertemente en 2001 dando fin en 2002 a la convertibilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*de: ”La Argentina de los noventa” CEPAL, Pág. 100&lt;br /&gt;Cuadro 2: Evolución del PBI y Tasas de Inflación (en tasas de variación anual).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3. Consideraciones generales sobre las políticas estabilizadoras analizadas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;3.1. Dependencia de la coyuntura internacional externa: Tanto la pauta cambiaria como la convertibilidad fueron lanzadas en favorables condiciones internacionales para el acceso al crédito externo. Ambas políticas cambiarias tuvieron como denominador común la fuerte vinculación entre el lado monetario y el real de la economía, lo que junto a la dependencia del flujo internacional de capital para sostener una paridad cambiaria atrasada, derivo en una fuerte inestabilidad macroeconómica que se refleja en las fluctuaciones del PBI en los periodos analizados. Por otra parte,  la implementación de estas políticas se hizo de la mano (como condición para su aplicación) de la apertura irrestricta de la cuenta capital exponiendo a la economía a una situación de gran vulnerabilidad a los cambios en los estados de opinión del mercado cambiario. El hecho de que la convertibilidad haya subsistido por mas tiempo que la tablita se debió en parte a que la primera contó con un escenario internacional de liquidez que se prolongo por mas tiempo si bien, sin el financiamiento del FMI en 1995 el régimen de caja de conversión no hubiera durado mucho mas que lo que duro la pauta cambiaria.&lt;br /&gt;3.2. Similares efectos sobre la economía real: la apreciación cambiaria tuvo efectos sobre la estructura interna de precios relativos esto es, las importaciones se abaratan (en moneda local) mientras que el poder adquisitivo de las exportaciones disminuye es decir, se pierde competitividad. En la convertibilidad y en la tablita se generaron similares situaciones de “boom importador” en donde se diversificaron y aumentaron las importaciones, incrementándose especialmente la compra de bienes suntuarios, en detrimento de la producción local. A pesar de que ambos periodos contaron con momentos de notable crecimiento de las exportaciones, esto no fue suficiente para cubrir el déficit comercial en los momentos expansivos del ciclo,  lo que sin duda sugiere que el tipo de cambio estuvo atrasado. Los efectos en la estructura productiva interna fueron los de provocar una profunda reestructuración regresiva de la industria, esto es: disminución de la participación del producto industrial en el PBI, hecho que se refleja en la contracción del 12,4% del sector industrial durante la vigencia de la tablita y en un 6% en la convertibilidad.&lt;br /&gt;3.3. Similares respuestas oficiales: ante la evidencia de que la paridad cambiaria era insostenible y se debía abandonar mas temprano que tarde el tipo de cambio fijo o cuasi fijo, los gobiernos de cada periodo recurrieron a la aplicación de medidas que no se propusieron alterar el esquema cambiario vigente sino mas bien superar la coyuntura adversa hasta reestablecer la calma y la confianza de los mercados. Este hecho adquirió mayor relevancia en los últimos tramos de la convertibilidad, donde el discurso oficial giraba en torno a reducir el déficit fiscal para comprar credibilidad y de este modo superar la recesión. La explicación de estas decisiones excede el campo estrictamente económico y sin duda se basa en cuestiones de política en el sentido de asumir los costos políticos de una devaluación o no.    &lt;br /&gt;3.4. Altos niveles de endeudamiento externo: en ambos periodos se incremento considerablemente el stock de deuda externa, tanto del sector privado como del público, para sostener la paridad cambiaria. Entre 1976, al inicio de la dictadura militar, la deuda externa argentina (publica y privada) creció desde algo más de u$s 7.800 millones a u$s 43.600 en 1983 mientras que entre 1989 y 2001 lo hizo de u$S 65.300 millones a unos u$s 150.000 millones. Lo que quiero destacar es que la implementación de tales políticas estabilizadoras requirió como condición necesaria (bajo la argumentación teórica señalada mas arriba) la apertura irrestricta de la economía domestica a los flujos de capital. Es obvio que los acelerados incrementos en el stock de deuda que se produjeron en los periodos analizados no pueden ser comprendidos completamente por la política cambiaria. Sin embargo es pertinente señalar que dado el mecanismo de funcionamiento de un tipo de cambio fijo o aun mas con régimen de caja de conversión, el sostenimiento de la paridad cambiaria contribuyo a profundizar el endeudamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4. Conclusión&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;    En base en todo lo analizado en el trabajo resulta evidente que sostener un tipo de cambio apreciado con una apertura comercial completa se hace insostenible, al menos en el largo plazo, por dos motivos. El primero de ellos es que la posibilidad de endeudarse tiene un límite y esto se traduce tanto para un hogar como para una economía nacional. El punto central a discutir, de acuerdo a las justificaciones teóricas que dieron sustento a la implementación de tales políticas, es si los supuestos teóricos pueden hacerse efectivos antes de que cambie la coyuntura externa y se corte el financiamiento.  El segundo motivo es que el tipo de cambio debería reflejar o ser la muestra mas clara de la competitividad de una economía en relación al resto del mundo por lo que un sostenido déficit en la balanza comercial en una situación de incremento de las exportaciones, da una prueba clara de que el tipo de cambio en ambos periodos analizados, estuvo atrasado y que el retorno al “punto de equilibrio” iba a producirse en el corto o mediano plazo. En este sentido es que sostengo que la devaluación estuvo anunciada desde el inicio del régimen de tipo de cambio fijo o cuasi fijo con apertura comercial, debido a su propia lógica de funcionamiento fuertemente dependiente de los movimientos financieros internacionales. &lt;br /&gt;  No me propuse cuestionar la efectividad de estas políticas para reducir la inflación o si es viable o no aplicarlas y en que contexto, ya que cualquier paladín de la convertibilidad podría argumentar, tal vez hasta con cierta razón, que luego de dos crisis hiperinflacionarias no había mejor solución que el anclaje nominal de los precios. Sin embargo, lo cierto es que es muy discutible la posibilidad de sostener tal política en el largo plazo.  Parecería que para los gurues del enfoque monetario del balance de pagos la posibilidad de crisis financiera es poco cierta por no decir improbable, sino es así resulta difícil comprender las justificaciones teóricas para la implementación de tales políticas estabilizadoras.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía de referencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canitrot, A.(1980): “La disciplina como objetivo de la política económica. Un ensayo sobre el programa económico del gobierno argentino desde 1976”. En Desarrollo Económico Vol. 19, Nº 76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rapoport, M: “Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000)” Ediciones Macchi&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Damill, M.; Frenkel, R y Maurizio, R.: “Políticas macroeconómicas y vulnerabilidad social. La argentina en los años noventa”. En CEPAL, Santiago de Chile, julio de 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heymann, D. y Kosacoff, B (ed.): “Desempeño económico en un contexto de reformas”. CEPAL, Buenos Aires, 2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dornbusch R. y Fischer S.: “Macroeconomía”, Sexta edición, Madrid: McGraw Hill, 1994&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Krugman, P. y Mauricie, O.: “Economía Internacional (teoría y política)”, Segunda edición, Madrid: McGraw Hill 1994&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-7443175561821342660?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/7443175561821342660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=7443175561821342660' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7443175561821342660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7443175561821342660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/crnica-de-una-devaluacin-anunciada.html' title='Crónica de una devaluación anunciada'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-7800703873350344005</id><published>2007-06-16T11:51:00.000-07:00</published><updated>2007-06-17T07:31:50.904-07:00</updated><title type='text'>Ensayo sobre el estado</title><content type='html'>Ensayo escrito a finales del 2006 para la materia "Fundamentos de Teoría Política"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¿Cuál es el fundamento político del estado moderno? ¿Cuál es la función que tiene? Para aproximar una respuesta a estos interrogantes, el siguiente ensayo intenta abordar cuál es la concepción del estado moderno que hay en distintos autores modernos del pensamiento político. No pretendo ser exhaustivo en el análisis y en la exposición del planteo de los autores; más bien intentaré mostrar cómo se conecta, en cada autor, la concepción de estado (su “ser”) con lo que se pide de él en términos políticos (su “deber ser”). A tal fin, presentaré en primer lugar las visiones de Hobbes, Locke y Rousseau agrupadas bajo el rótulo de “contractualismo”; luego el planteo de Hegel y, por último, la mirada marxista del estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado como producto de un contrato o el estado contractualista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Una primera explicación, en torno a cómo surge el estado moderno, es la que sostiene que éste nace a través de un contrato. Al igual que en toda relación contractual, la explicación contractualista del estado, supone que las partes contratantes que dan vida al estado (los hombres) son libres, iguales e independientes entre sí. El contrato queda así definido a partir de un acuerdo mutuo entre voluntades libres (en el sentido de que no mantienen con quien pactan ninguna relación de esclavitud o servidumbre) que acuerdan el establecimiento del contrato. En la visión contractualista, que se presenta a continuación, esta “libertad humana” es naturalizada y ahistorizada es decir, es concebida como intrínseca al hombre o, lo que es lo mismo, como constitutiva de su propia naturaleza. De este modo, es como los contractualistas pueden plantear la vida del hombre en un estadio anterior, previo a la conformación del estado, denominado “estado natural” o “estado de naturaleza”, donde los individuos son libres, para hacer lo que deseen; iguales, ante una misma “ley natural”, “mandato natural” o simplemente “virtud natural” e independientes entre sí es decir, no hay, entre los hombres que pactan, relaciones de esclavitud o servidumbre. En un momento determinado estos individuos libres, iguales e independientes entre sí deciden, de manera voluntaria, dar vida al estado por medio del contrato. Ahora bien, ¿por qué se verían obligados los hombres a renunciar a su “libertad natural” para formar el estado? Aquí es donde aparecen las diferencias en los enfoques contractualistas del estado moderno. En primer término tenemos a Hobbes, quien plantea que lo que impulsa a los hombres a pactar, y crear el estado, es la necesidad, por parte de estos, de tener paz y de conservar la vida. El estado natural hobbesiano es susceptible de derivar pronto en el “estado de guerra” debido a que no existe un poder instituido (y exterior al individuo) que establezca la ley, delimite la propiedad y ejecute la justicia. Ocurre, en la visión de Hobbes que, como todos los hombres son iguales, todos quieren lo mismo al mismo tiempo y, al no haber una autoridad capaz de fijar a quien pertenece cada cosa ni tampoco de mediar los conflictos, pueden pelearse indefinidamente entre sí por conseguirlo y (en caso de obtenerlo) por conservarlo o, mejor dicho, por detentar la “exclusividad” de la cosa obtenida. Así, en el estado natural hobbesiano, el orden no está garantizado por lo que las disputas entre los individuos pueden (fácilmente) expandirse (espacial y temporalmente) produciendo un “estado de guerra” que impida, o haga difícil, la conservación de la vida. La solución al “estado de guerra”, que los hombres tienen a mano, para alcanzar la paz y proteger sus vidas es la de pactar para formar el estado (o “Leviatán”). La condición que impone tal acuerdo es la renuncia de todos los derechos (menos el de la propia vida), que tenían los hombres en el estado natural,  para cederlos a una autoridad central, suprema y absoluta capaz de garantizar el orden y, por esa vía, la paz y la vida.   &lt;br /&gt;  En segundo término tenemos a Locke, quien considera que el pasaje del “estado natural” al estado, no es tan directo como en el caso anterior. El estado de naturaleza lockeano, a diferencia del hobbesiano, es inherentemente pacífico y el individuo que lo habita es, por consiguiente, pacífico también o, en otros términos, mas racional y menos pasional (de lo que supone Hobbes). Esta cuestión no es menor ya que, como se verá mas adelante, tiene repercusión sobre el tipo de estado y lo que este puede y debe hacer (su “deber ser”) en el que piensa cada uno de ellos. Volviendo a Locke, en el estado natural, los hombres se guían bajo una “ley natural” que indica a estos la autoconservación de la especie. A este fin, el hombre dispone de la propiedad la cual, en el sentido amplio del término (tal como la define el autor), designa vida, propiedad y bienes. En el planteo de Locke, los hombres no sólo pueden optar entre acatar o no la “ley natural” (ya que disponen de libre albedrío) sino además, interpretarla de acuerdo a sus propias creencias o conveniencias es decir, de una manera “subjetiva”. Así como hay muchos individuos que viven tranquilamente y cumpliendo con el mandato natural; hay otros pocos que eligen no cumplirlo y dañan la propiedad de los otros: atentan contra su vida, roban sus bienes o intentan quitar su libertad. Quienes resultan agraviados pueden (y deben) hacer respetar la “ley natural” sancionando, a quienes no la cumplen, mediante un castigo o un ajusticiamiento. Sin embargo, el castigo o ajusticiamiento, por propia mano, puede resultar excesivo o desproporcionado debido a la interpretación subjetiva de la “ley natural”. Tal situación, puede dar origen a una respuesta por parte de los “castigados”, por el uso excesivo de la fuerza por parte de los “castigadores”, que resulte en una nueva agresión. Así, en el razonamiento de Locke, el estado de naturaleza puede desembocar en una suerte de espiral o escalada de violencia que culmine en el “estado de guerra” tan temido por Hobbes. Para evitar la llegada de tal escenario, se configura el estado cuyo fin último es el de preservar la propiedad de los hombres. La interpretación “subjetiva” de la “ley natural”, propia del “estado natural”, es reemplazada así por una interpretación “objetiva” por parte del estado que emana de la facultad de este para, por un lado, crear leyes (poder legislativo) y, por otro lado, hacerlas cumplir (poder ejecutivo). No obstante, en este contrato que da origen al estado, siguiendo la exposición de Locke, lo que los hombres ganan en seguridad y tranquilidad (preservación de la propiedad y no sólo de la vida como en Hobbes) lo resignan (al igual que el planteo de hobbesiano) en “libertad natural”.   &lt;br /&gt;  Una tercera perspectiva contractualista, que nos explica el origen (o el “ser”) del estado moderno, es la que aporta Rousseau. Este pensador, al igual que los dos mencionados mas arriba, sostiene que el hombre es por naturaleza libre, independiente e igual a los demás. La diferencia fundamental, introducida por Rousseau, es la de que no hay necesidad de que el hombre se asocie voluntariamente con otros para pactar y conformar el estado. En la visión rousseauniana del estado, éste no viene a solucionar ningún inconveniente del “estado natural” o a evitar el “estado de guerra” sino que, mas bien, surge como una consecuencia fortuita o casual (no planeada). En otras palabras: el estado, para Rousseau, nace de manera contingente y no hay ningún elemento, en el estado natural, que permita dar cuenta de su necesidad histórica o social. El hombre del “estado de naturaleza”, en el planteo de Rousseau, actúa, no a partir de alguna ley o mandato natural o divino sino, guiado por la única virtud que posee (en el “estado natural”) que es la piedad y que sirve a la conservación de la especie. No hay así en Rousseau (como sí en Hobbes o en Locke) una racionalidad humana en el “estado natural” que de origen, por medio del contrato, al estado moderno. El advenimiento del estado, en la perspectiva de Rousseau, no sólo quita “libertad natural” al hombre sino que además (y a diferencia de Hobbes y Locke) no ofrece al individuo nada a cambio, como podría ser la preservación de la vida, la garantía de la paz o el resguardo de la propiedad. Por el contrario, Rousseau concibe al estado moderno como la principal fuente de las desigualdades y las injusticias sociales. La solución a tal situación (y sobre esto volveré mas adelante) reside en un pacto o “contrato social” que de a los hombres un nuevo estado que devuelva y asegure la “libertad natural” perdida en el devenir de la civilización.    &lt;br /&gt;    En la cuestión del “deber ser” del estado moderno es donde aparece la mayor diferencia entre los tres autores; diferencia que emerge del fin para el cual conciben que fuera creado el estado y de la concepción de hombre en “estado natural” que tienen. Hobbes nos dice que el estado debe ser el aval y el guardián de la paz y la vida y (lo que es prácticamente lo mismo) evitar el “estado de guerra” o, más directamente, la guerra civil a la cual se llega en definitiva, por el desenfreno de las pasiones humanas. Para que esto sea posible el estado hobbesiano se erige como un poder soberano, irrevocable, absoluto e indivisible que tiene, a su cargo, la tarea de ser, por así decirlo, el “gran decididor político” en torno a que es lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo y hasta, inclusive, en que pueden creer y en que no los hombres. El medio del cual dispone el estado (aunque no el único), para llevar a cabo su tarea es el establecimiento de las leyes civiles y el ejercicio del poder coercitivo, para garantizar su cumplimiento. De este modo, el estado se muestra y actúa como un poder absoluto,  irrefrenable e incuestionable que, en representación de la voluntad de los contratantes o pactantes, debe garantizar la vida y la paz. La consecución de estos fines, siguiendo el enfoque de Hobbes, justifica cualquier medio ya que el estado puede gobernar tanto por las leyes como por su propia voluntad; el estado debe frenar la llegada del “estado de guerra” con el respeto de las leyes o (en caso de ser necesario) por encima de estas.&lt;br /&gt;  En Locke el estado debe preservar la propiedad por medio del establecimiento de la ley y la aplicación de sanciones por su incumplimiento. El estado se impone así como un juez, cuyo poder principal reside el órgano “creador” de leyes (parlamento), que debe establecer cual es el castigo que corresponde a las diferentes controversias y conflictos entre los hombres. Este poder (a diferencia de Hobbes) tiene límites. Recordémoslo: el hombre de naturaleza lockeano es un ser racional y pacífico por lo que, en consecuencia, necesita un poder soberano acorde a lo que él es: un estado con límites claros y precisos, de manera tal que no actúe en contra de la propiedad. El límite último, para el poder del estado, es la confianza que deposita en él el pueblo ya que este, de acuerdo a Locke, tiene derecho a resistir en caso de que quienes representan al estado se rebelen. Tal situación se produce cuando los representantes del pueblo en el poder del estado o, mas bien el gobierno, se excede en las funciones que le competen y, por ejemplo, atenta (con sus acciones u omisiones) contra la vida, los bienes o la libertad de los individuos. Si esto llegara a ocurrir, los ciudadanos del estado tienen derecho a sustituir un gobierno por otro es decir, reencauzar al estado para que vuelva a su origen y su fin: la preservación de la propiedad.&lt;br /&gt;  Rousseau sin dudas ofrece la propuesta más audaz o, si se quiere, más “a la izquierda” dentro de la breve y escueta presentación (e interpretación) del contractualismo que he expuesto. Básicamente, en el planteo de Rousseau, el hombre y el estado, tal cual como los conocemos, no responden a ninguna necesidad sino que, por el contrario son el producto de la pura contingencia, del propio devenir de la historia. Razón por la cual, no cuentan con ninguna legitimidad de origen. Esto lleva a pensar que el estado actual de las cosas en la modernidad (con sus injusticias y desigualdades sociales) no sólo puede sino además, debe cambiarse. La forma de avanzar en tal cambio político es, según Rousseau, que todos los hombres pacten y den vida así, a un estado que permita fijar las condiciones (a través de las leyes) que aseguren la “libertad natural”, perdida con la modernidad y la civilización, y (en consecuencia) la felicidad para los hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado como el espíritu objetivo o la concepción hegeliana del estado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Una segunda explicación, sobre la naturaleza del estado moderno, la podemos hallar en el desarrollo teórico de Hegel. En este pensador encontramos una concepción del estado bastante distinta a la de los autores comentados anteriormente. Por empezar, el estado hegeliano no surge por medio del acuerdo entre particulares (contrato o pacto) sino como la realización de la universalidad o la realidad de la idea ética. El estado moderno, en Hegel, representa lo universal de la sociedad concretizado y, por tanto, la superación dialéctica de lo particular (individuo o familia) y lo universal (sociedad civil). Por otra parte, Hegel no ve en el surgimiento del estado moderno una restricción o disminución de la “libertad natural” de los individuos (como se desprende del planteo contractualista). Por el contrario, el estado moderno hegeliano no ahoga al individuo, ya que no es el universal abstracto, sino que éste se realiza, alcanza toda su potencialidad individual en él. El estado hegeliano, en tanto universal concreto, sirve entonces como ámbito para la plena realización o actualidad (en el sentido de hacerse acto) de la libertad universal humana. Vemos aquí una similitud con el planteo de Rosseau: la libertad humana no se ve reducida por el estado; mas bien, la libertad del hombre puede ser alcanzada dentro de él y sólo dentro de él. Esto es históricamente posible, en Hegel, en la medida en que el estado moderno es la superación de formas de estado precedentes (la oriental y la griega).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       En Hegel la libertad del hombre no se piensa fuera del estado. Por este motivo, el estado debe servir de ámbito para que el particular (libertad subjetiva o individual) se despliegue como momento del universal (libertad objetiva). Así, la voluntad del estado no resulta algo que se impone externamente por sobre las voluntades individuales de los hombres; antes que eso, la voluntad objetiva del estado es el producto de la intersubjetividad o del mutuo reconocimiento pleno de la totalidad de los sujetos que lo componen. En síntesis: el estado moderno hegeliano (o “estado ético”) es y debe ser el espacio o el momento para el desarrollo acabado de la libertad humana. Dicho en otros términos: el estado moderno tiene como fin el despliegue de la “libertad universal” de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El estado burgués o el estado capitalista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Una primera visión del estado moderno, desde el enfoque marxista, es la que lo concibe, no como el “universal concreto” del planteo hegeliano, sino como el particular en la medida que representa los intereses de una parte de la sociedad (clase burguesa o capitalista) y no del conjunto de esta. Por consiguiente, el estado moderno es el representante político de la clase social propietaria de los medios de producción que garantiza a esta la conservación de su propiedad mediante el aparato coercitivo del estado. Este se presenta siempre como el “universal” es decir, como el representante de los intereses de la sociedad toda pero en realidad, desde el punto de vista marxista, oculta que representa los intereses de la clase propietaria que asegura y legitima, por esa vía, su dominación política. Sin embargo, esto no implica (o al menos, no en la Europa de mediados del siglo XIX que miraba Marx) que la burguesía detente el poder político del estado de manera directa; puede ocurrir (como de hecho ocurre en  Francia en ese momento) que la clase capitalista deba ceder el ejercicio del poder del estado (gobierno) a una figura monárquica. Lo importante en definitiva, es que el estado marxista supone que se mantiene la dominación de una clase sobre otra sobre la base de la propiedad privada de los medios de producción y, por esta vía, de la apropiación del producto del trabajo ajeno impago (o plusvalía) de la clase no propietaria que vive de la venta de su fuerza de trabajo (proletariado o clase obrera). Esta dominación de clase,  se produce y reproduce combinando, en términos gramscianos, la fuerza y el consenso (hegemonía). Se puede apreciar aquí, un punto de similitud con Rousseau en el sentido de que, al igual que éste, en la perspectiva marxista el estado moderno o burgués no tiene legitimidad alguna y, por tanto, puede y debe ser superado.&lt;br /&gt;       El estado burgués y, en términos mas generales, la sociedad burguesa, encierran las condiciones materiales concretas para su superación. En los intereses del proletariado se encuentran los intereses universales en la medida en que, de acuerdo a Marx y Engels, la emancipación social de éste significa la emancipación de la sociedad en su conjunto. Para el logro de tal objetivo, los proletarios deben, por medio de la vía revolucionaria, tomar el poder del estado para abolir la propiedad privada de los medios de producción (es decir socializarlos) para de este modo, terminar con la sociedad de clases. Una vez llegada esta instancia el estado desaparece porque no tiene razón de ser, ya no debe cumplir el fin para el cual surge históricamente: producir y reproducir la dominación de una clase sobre otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Una segunda forma de entender el estado marxista o de interpretar la concepción marxista del estado, es la de ver en el estado moderno, no al representante político de una u otra clase sino, y desde una perspectiva mas materialista, al representante político del capital total de la sociedad. Esto supone pensar que el estado moderno fija y establece las condiciones políticas generales que garantizan la acumulación de capital o, en palabras de Engels, se ocupa de “defender las condiciones exteriores generales del modo de producción capitalista” . Desde este punto de vista, el estado se presenta como algo exterior tanto a la clase obrera como también, aunque quizás no del mismo modo, a la clase capitalista. Esto es: el estado se presenta como una forma de voluntad exterior y objetiva al capitalista individual y al obrero individual, así como también a la clase capitalista y a la clase obrera, cuyo contenido consiste en asegurar que la acumulación de capital no se detenga. El garantizar las condiciones políticas para la acumulación de capital, lleva a que muchas veces el estado, se presente también con una “neutralidad” u “objetividad” en la contradicción u antagonismo entre la clase propietaria y la no propietaria. &lt;br /&gt;    El estado capitalista no es la forma última o el “universal” en la expansión de las fuerzas productivas sociales. Por el contrario, pertenece a las relaciones sociales de producción que corresponden a una etapa histórica, a un momento en el grado de desarrollo de tales fuerzas productivas sociales. La superación del estado capitalista (y en términos más generales, del modo de producción capitalista) trae consigo la organización consciente del trabajo social es decir, del trabajo humano libremente asociado (socialismo o comunismo) y, por consiguiente, no mediado por la producción mercantil. Esto implica, como condición necesaria, no sólo superar la explotación del hombre por el hombre, cuya forma política es la dominación social de una clase sobre otra, sino además (como condición suficiente) la superación del trabajo humano alienado en el capital.  &lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   ¿Cuál es la verdadera concepción del ser y el deber ser del estado moderno? O mejor dicho, ¿cuál es la concepción teórica que mejor nos explica la naturaleza del estado moderno y su función histórico-social? La respuesta a esta pregunta no es, a mi parecer, una cuestión menor debido a que requiere adoptar un posicionamiento no solamente en el plano teórico y conceptual (o del ser), sino también en el plano político. Con esto quiero señalar que de acuerdo a la concepción de estado que tengamos, resultará lo que demandemos de él, a la hora de pensar nuestra acción política concreta.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Borón, A. (compilador). La filosofía política moderna. De Hobbes a Marx. Buenos Aires: CLACSO, 2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Engels, F. Del socialismo utópico al socialismo científico en “Obras Escogidas tomo VII”. Buenos Aires: Editorial Ciencias del Hombre, 1973&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Gramsci, A. Notas sobre Maquiavelo sobre la política y sobre el estado moderno. Buenos Aires: Nueva Visión, 2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Hegel, G. W. F. Fundamentos de la filosofía del derecho. Buenos Aires: Ediciones Siglo Veinte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Hobbes, T. Leviatán. Mexico: Fondo de Cultura Económica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Locke, J. Segundo tratado sobre el gobierno civil. Argentina: Ediciones Libertador, 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Marx, K. Las luchas de clases en Francia, de 1848 a 1850. Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Rousseau, J. J. Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres. Argentina: Ediciones Libertador, 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Rousseau, J. J. El contrato social. México: Editores unidos mexicanos, 1992&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-7800703873350344005?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/7800703873350344005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=7800703873350344005' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7800703873350344005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7800703873350344005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/el-estado.html' title='Ensayo sobre el estado'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-7842483824760695303</id><published>2007-06-16T11:45:00.000-07:00</published><updated>2007-06-18T10:20:22.559-07:00</updated><title type='text'>Desempleo y pobreza en Argentina</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/Rna-mSe-RjI/AAAAAAAAAAc/z_lTB4g05SY/s1600-h/x1pulkijS6DzXqhTEp1B6hQOvrV8mAjSQFSebM1Lbg3dFg8v2wDUXi0zhHcP1Elj0mFB5eEq6S4yyM35ljuouhBYwO9nkonhXC00MlcSx-sLh8OPevzVe1pHWtt_CX1WQpN.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/Rna-mSe-RjI/AAAAAAAAAAc/z_lTB4g05SY/s200/x1pulkijS6DzXqhTEp1B6hQOvrV8mAjSQFSebM1Lbg3dFg8v2wDUXi0zhHcP1Elj0mFB5eEq6S4yyM35ljuouhBYwO9nkonhXC00MlcSx-sLh8OPevzVe1pHWtt_CX1WQpN.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5077455194912867890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Trabajo práctico, hecho en 2006, para la materia "Taller de lectura y discusión de textos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es la relación que existe hoy en Argentina, entre desempleo y pobreza? ¿Aquellos obreros/as que no padecen el primer flagelo (por estar empleados) están eximidos del segundo?&lt;br /&gt;  De acuerdo a la información periodística  analizada se observa, en primer lugar, que en un contexto de fuerte crecimiento económico (iniciado en 2002) el desempleo actualmente (agosto de 2006) se ubica en una tasa del 10,4% (sin considerar como desocupados a los beneficiarios de los planes sociales) ó del 12,8% (si se incorpora a estos en la medición). Cualquiera de estos dos índices representa una considerable disminución de la desocupación si se los compara con los niveles alcanzados en 2003,  donde se registró una tasa de desempleo de 17,8% (sin planes) y de 23% (con planes). Esta disminución adquiere mayor relevancia, si se tiene en cuenta que los actuales índices de desempleo por un lado, representan casi la mitad de la desocupación registrada durante el peor momento de la crisis de 2001 y por otro, son más bajos que la tasa de desocupación contabilizada (en el promedio) de la década del noventa.&lt;br /&gt;  En segundo lugar (y a pesar de la baja en la tasa de desempleo) el porcentaje de población que está por debajo de la línea de pobreza, si bien es menor ahora que en el peor momento de la crisis, sigue siendo mas alto en relación al nivel alcanzado durante los noventa. De este modo, hoy nos encontramos con que dicho porcentaje es del 33%, afectando a casi 13 millones de personas, mientras que en la década pasada fue (en promedio) del 24%. Para los partidos del Gran Buenos Aires en particular, se presenta la situación de que existe un índice de pobreza que lleva once años sin bajar del 30% y que se sitúa actualmente en el 37%. Por otra parte, esta población considerada pobre (por integrar un hogar cuyo ingreso total no llega a los 859 pesos mensuales) está compuesta en un 80% por hogares en los que el principal ingreso proviene de un obrero/a que vende regularmente su fuerza de trabajo es decir, ocupado. Este último dato derribaría ciertas concepciones, arraigadas en el sentido común, de señalar como “pobres” a quienes no trabajan o intentan sobrevivir mediante la asistencia social del estado. La explicación de esta situación de “empleo con pobreza” entonces, reside en el hecho de que estos obreros/as trabajan en el sector informal de la economía, donde se perciben salarios de mucho menor monto que en el sector formal.&lt;br /&gt;  En tercer lugar se produjo, junto con la disminución en el índice de desocupación, un incremento en el nivel de actividad o sea, de gente en búsqueda de empleo. Esto se explicaría menos por el argumento oficial de que hay “una mayor expectativa de conseguir trabajo” por parte de los desocupados, que por la necesidad proveniente de los hogares por debajo de la línea de la pobreza por mejorar sus ingresos. En este sentido el aumento en el nivel de actividad estaría reflejando la necesidad de las personas pobres por conseguir un empleo que ayude en el sostenimiento del hogar, ya que con un único salario no es suficiente. &lt;br /&gt;  Por último, resulta claro que la fuerte recuperación económica y el correspondiente crecimiento sostenido del PIB no produjo aún o, en todo caso está produciendo a cuenta gotas el ansiado “efecto derrame”, de los frutos del producto del trabajo social, para aquellos obreros que aún permanecen bajo la línea de pobreza principalmente y también para el resto. En este sentido, se puede sostener que en Argentina hoy estar ocupado o conseguir un empleo, es una condición necesaria para no ser pobre pero no suficiente. Revertir este cuadro supondría aplicar políticas específicas, entre las cuales se incluiría la capacitación, para que miles de personas puedan salir de la denominada situación de “exclusión” en la que hoy se encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) &lt;br /&gt;    Las mediciones  sobre el índice de desocupación, para el total de aglomerados urbanos del país, marcan que en octubre del 2001 este dato fue del 18,3 por ciento y trepando al penoso record del 21,5 por ciento en mayo del siguiente año. Por otra parte, el promedio en la tasa de desocupación en Argentina desde mayo de 1990 a octubre de 2000 (para el total de aglomerados urbanos) se ubica en torno al 12,3 por ciento donde el mínimo registrado fue en octubre de 1991 (6,0 por ciento) y el máximo en mayo de 1995 (18,4 por ciento). El índice de desocupación llevaba más de doce años sin llegar a los diez puntos porcentuales, desde mayo de 1994 (cuando se registró un 10,7 por ciento), que marcó en la última medición. Cabe aclarar que si no consideramos como ocupados a las personas que están incluidas dentro de los planes sociales, el índice de desempleo (como se señaló mas arriba) es del 12,8 por ciento, cifra que tampoco se registraba desde hace 12 años es decir, desde octubre de 1994. &lt;br /&gt;  El porcentaje de personas que están por debajo de la línea de pobreza en Argentina, se ubicó en octubre de 2002 en 54,3 mientras que el promedio para toda la década del noventa (desde octubre de 1990 a octubre de 2000) arroja un resultado del 24,16 por ciento. La última medición disponible indica que este porcentaje en la actualidad es del 33,8 por ciento, marca que no se alcanzaba desde octubre de 1990 cuando se registró un 33,7 por ciento de personas por debajo de la línea de la pobreza.  &lt;br /&gt;  La tasa del nivel de actividad de la economía argentina, de acuerdo al último dato disponible, se ubica (para el segundo semestre de 2005) en el nivel más alto de la serie histórica. Esto no quiere decir mas que si se miran los índices del nivel de actividad desde 1974 al 2005, se puede observar que la última medición (46,1 por ciento) es la mas alta de toda la serie.&lt;br /&gt;  El desempleo es actualmente un flagelo para la clase obrera argentina y esto se deriva de entender que la actual tasa de desocupación es elevada (afecta a más de un millón y medio de personas) si se la compara con los niveles de desempleo que históricamente tuvo el país. Si bien la desocupación disminuyó sensiblemente en los últimos tres años apenas si se alcanzó todavía el nivel de 1994 que ya era alto, en relación a los niveles anteriores a finales de los ochenta y durante la década del noventa. La información periodística analizada presenta la limitación de que explica la evolución reciente de la desocupación y de la pobreza en términos de variables y tasas sin detenerse a explicar o a analizar los fenómenos. Omite dos elementos centrales a la hora de entender la raíz de la desocupación y de la pobreza: el funcionamiento del modo de producción capitalista (con la consiguiente especificidad que adopta la acumulación de capital en Argentina) y la perspectiva histórica, para comprender las diversas fases del primero. En este sentido, debemos entender que el hecho de que el trabajo o la fuerza de trabajo se venda como una mercancía no es algo que esté en la naturaleza sino que emerge de las condiciones históricas concretas impuestas por el modo de producción capitalista. Por esto, no deben ser naturalizadas cuestiones tales como “desempleo” o “pobreza” ya que  las mismas brotan de las condiciones en que se organiza la producción social en un momento determinado. Brevemente señalaremos aquí que el modo de producción capitalista genera constantemente población obrera sobrante para las necesidades medias de valorización del capital . &lt;br /&gt;  Otra limitación que encuentra la información periodística está dada por las recomendaciones de políticas para combatir el desempleo. Si bien los artículos no hacen demasiado hincapié en este último aspecto, en uno de ellos se sugiere al final la aplicación de “políticas específicas de capacitación” para los trabajadores. Pensar en la instrumentación de una política de este tipo supone pensar en que el desempleo se explica solo por la oferta de trabajo o de fuerza de trabajo sin considerar la demanda o, dicho de otro modo, que la causa de la desocupación debe buscarse en los propios trabajadores por no estar “suficientemente capacitados”. Tal supuesto no resiste el menor análisis si tenemos en cuenta el planteo de Keynes  en relación a la determinación de la ocupación. Este autor sostiene que el nivel de empleo de una economía depende del nivel de inversión que haya en la misma por lo que, en esta línea de análisis, revertir los actuales índices de desempleo y pobreza requiere la aplicación de políticas más activas y globales(o universales) por parte del estado, antes que “específicas”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-7842483824760695303?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/7842483824760695303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=7842483824760695303' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7842483824760695303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/7842483824760695303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/desempleo-y-pobreza-2006.html' title='Desempleo y pobreza en Argentina'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cE2PVHcuUsc/Rna-mSe-RjI/AAAAAAAAAAc/z_lTB4g05SY/s72-c/x1pulkijS6DzXqhTEp1B6hQOvrV8mAjSQFSebM1Lbg3dFg8v2wDUXi0zhHcP1Elj0mFB5eEq6S4yyM35ljuouhBYwO9nkonhXC00MlcSx-sLh8OPevzVe1pHWtt_CX1WQpN.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7999466728886245118.post-4035570602426056770</id><published>2007-06-16T11:38:00.000-07:00</published><updated>2007-06-16T12:06:28.502-07:00</updated><title type='text'>Triángulo económico</title><content type='html'>Hecho en 2004 para la materia "Historia económica y social argentina 1930-2000"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Criadores vs. Invernadores y triangulo Argentino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Con el fin de la Primera Guerra Mundial se acelera y profundiza una tendencia que empezó a manifestarse hacia comienzos del siglo XX: el ascenso de Estados Unidos como potencia hegemónica a nivel mundial y paralelamente, el desplazamiento de Inglaterra del lugar de principal potencia mundial.  Este proceso se tradujo en la disputa de los mercados mundiales entre Estados Unidos, la potencia industrial en ascenso, e Inglaterra en el marco de la fase imperialista de la expansión del capitalismo. &lt;br /&gt;  En Argentina, al igual que otras economías dependientes, se configuro un escenario mas de disputa por parte de las dos potencias industriales mencionadas mas arriba. El aumento del nivel de inversión extranjera directa(IED) de Estados Unidos en nuestro país, que se produce a comienzos del siglo XX y se acelera luego, en la década del veinte da cuenta del intento de Estados Unidos por desplazar a Inglaterra de los mercados mundiales. Las IED de Estados Unidos en nuestro país de comienzos del siglo XX, apuntaron principalmente a la radicación de frigoríficos en el marco de transformaciones en la producción ganadera local y en el gusto de los consumidores europeos(básicamente ingleses), a quienes iba dirigida la carne enfriada o “chilled”. En efecto, la aparición del frigorífico implico la mejora en la calidad de la carne al conservar de mejor modo su sabor y también cambios dentro de la clase ganadera local. Empiezan a diferenciarse dos sectores de los cuales uno esta subordinado al otro de acuerdo a los cambios en la estructura productiva que, objetivamente establece dos capas de clase dentro del sector ganadero. La capa de clase mas favorecida fue la de los “invernadores”, quienes vendían carne vacuna directamente a los frigoríficos al disponer de campos con buenos pastos durante todo el año, lo que les permitía abastecer constantemente la demanda de los frigoríficos. La capa ganadera subalterna y menos favorecida era la de los “criadores”, quienes proveían carne congelada, la cual era de menor calidad y por lo tanto de menor precio que la proporcionada por los invernadores. Por otra parte la mayoría de las veces debían acudir a los invernadores para llevar al frigorífico sus productos, lo que ubicaba a los criadores en una clara desventaja con respecto a los invernadores para acceder al comercio exterior. Esta desventaja derivo en un conflicto entre estas dos capas de clase cuya raíz estuvo en la disputa por el acceso al comercio internacional, acceso que empezó a restringirse cada vez mas de acuerdo a la cambiante coyuntura internacional. &lt;br /&gt;  La relación económica entre Argentina con Estados Unidos e Inglaterra en los comienzos del siglo XX hasta la crisis del 30 estuvo ligada a los  cambios producidos en el orden mundial y estuvo caracterizada por una situación que, para utilizar la expresión de Luis Alberto Romero, puede definirse como  “economía en un mundo triangular” ¹. Mario Rapoport explica claramente en que consistía este triangulo económico: “la Argentina tenia un excedente de exportaciones con el Reino Unido y un excedente de importaciones con Estados Unidos(...) Esta circunstancia originaba, al mismo tiempo, la existencia de un triangulo naviero y de un triangulo en los movimientos de capital” ². &lt;br /&gt;  La vinculación entre el triangulo comercial y financiero entre los tres países y el conflicto del sector ganadero se dio del siguiente modo. Como se señalo con anterioridad Estados Unidos empieza a desplazar a Inglaterra de los mercados mundiales, sobre todo, a partir de 1920. Argentina era uno de los tantos mercados a disputar y es por esto que aumenta el nivel de IED de Estados Unidos en nuestro país, a la vez que se incrementan las exportaciones estadounidenses hacia Argentina en detrimento de las exportaciones inglesas. Esto sin embargo, no se tradujo en una oportunidad para exportar productos primarios hacia el país Estados Unidos por la sencilla razón de que no los necesitaba ya que los producía internamente. Este factor sumado a la perdida de posiciones relativas de Inglaterra en los mercados mundiales y la consiguiente reducción de sus importaciones ganaderas agudizo el conflicto entre el sector ganadero local. Este conflicto pareció alcanzar luego de la crisis del 30 una definición favorable para la capa de clase dominante, es decir, los invernadores. En 1932 la firma del pacto Roca-Runciman refleja el desplazamiento de los criadores y la inclinación del gobierno conservador de Justo por favorecer a los grandes hacendados. “Los invernadores, ligados al frigorífico y dependientes de la venta de ‘chilled’ a Gran Bretaña, consiguen estos privilegios a través del Pacto Roca–Runciman, que les asegura una cuota estable de exportación y los mantiene así integrados a su tradicional fuente de recursos”³ afirman Murmis y Portantiero. Es claro que los ganaderos mantuvieron una influencia importante sobre el estado en ese periodo y en particular la firma del pacto Roca-Runciman pareciera reflejar el predominio de la capa de invernadores por sobre la de los criadores que salió desfavorecida tras este acuerdo bilateral entre los dos países.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Citas:&lt;br /&gt;¹ Romero, L A: “Breve historia contemporánea de la Argentina”, Fondo de Cultura Económica, p. 50&lt;br /&gt;² Rapoport, M: “Historia económica, política y social de la argentina(1880-2000)”, Macchi, p. 254&lt;br /&gt;³ Murmis y Portantiero: “Estudio sobre los orígenes del peronismo”, Siglo XXI, p. 81&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7999466728886245118-4035570602426056770?l=conciencialienada.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conciencialienada.blogspot.com/feeds/4035570602426056770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7999466728886245118&amp;postID=4035570602426056770' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4035570602426056770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7999466728886245118/posts/default/4035570602426056770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conciencialienada.blogspot.com/2007/06/trabajos-prcticos.html' title='Triángulo económico'/><author><name>enajenado</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12896162999598955868'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry></feed>